En estos meses marcados por el resurgimiento de la protesta en Cataluña, rescatamos el pensamiento de un psiquiatra catalán cuya principal inspiración para revolucionar a la clínica psiquiátrica fue nada menos que la guerra. Este texto recuerda a Francesc Tosquelles, sus ideas de revolución psiquiátrica y sus esfuerzos por crear comunidad: desde la contratación de trabajadoras sexuales para cuidar a los internos, sus diálogos con artistas surrealistas, hasta la fundación de la célebre clínica psiquiátrica La Borde.


F. Tosquelles cargando una pieza de arte bruto de Auguste Forestier. Obtenida de: http://bit.ly/2BzuMYV

Afirmar que la guerra era el mejor momento para poner en cuestión a la práctica psiquiátrica sólo podía ser declaración de un psiquiatra que creció y se formó en los albores de una Cataluña consolidada en términos políticos y culturales. A principios del siglo XX se conformó el primer partido independentista catalán, acontecimiento que tuvo una resonancia inmediata en la vida cotidiana de los catalanes, incluida aquella que se relacionaba con el cuidado médico: la defensa por el territorio y por una identidad estaba intrínsecamente relacionada con el cómo vivir y relacionarse con los demás en una región ocupada. Francesc Tosquelles (Reus, 1912- Granges-sur-Lot, 1994) fue un psiquiatra y psicoanalista catalán que, en este proceso, llevó su práctica terapéutica a las últimas consecuencias.

Tosquelles es conocido como el padre intelectual de la célebre clínica psiquiátrica La Borde1 y escribió numerosas obras en torno a la salud mental y a la vida asilar como El trabajo terapéutico en el hospital psiquiátrico (1967), La enseñanza de la locura (1992), Educación y psicoterapia institucional (1984), La vivencia del fin del mundo en la locura (1986),entre otras.  Desde niño acompañaba a su padre cada domingo al Instituto Pere Mata, el único lugar en Cataluña que atendía a la enfermedad mental en ese momento. A la par de su precocidad en el ámbito psiquiátrico, se sumó a su formación la efervescencia nacionalista que estaba viviendo Cataluña y el hecho de que España se encontrara bajo el régimen de Primo de Ribera, próximo a convertirse en una dictadura militar. Este periodo de reafirmación catalana incluso anidó en expresiones como la composición del músico Pau Casals intitulada El concierto obrero catalán.

Para 1935, Tosquelles ya laboraba como psiquiatra en el Instituto Pere Mata mientras continuaba con su activismo como fundador del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista).2 Un año después estalló la Guerra Civil española y el psiquiatra se alistó en la milicia antifascista del POUM y partió al frente de Aragón con tan solo veinticuatro años. A pesar de todos los desastres humanos que resultaron de esta guerra, para Tosquelles fue determinante en el proceso de radicalizar la perspectiva de los sujetos en los enfrentamientos, particularmente en el caso de los médicos. Le parecía que éstos últimos no sólo le habían perdido temor a la guerra sino, más importante aún, habían perdido su estabilidad burguesa, que hasta entonces se había caracterizado por supeditar su profesión a sus ganancias económicas, su propiedad privada, su jerarquía dentro de los hospitales, al ejercicio de poder que tenían sobre los pacientes, etc. Entonces, y por fortuna, perder esa estabilidad resultó en una puesta en cuestión del acercamiento terapéutico que tenían con los pacientes y con la vida asilar.2

Hay otro resultado del periodo bélico que fue fundamental para Tosquelles: definió que era simplemente imposible hacer psiquiatría en el sector psiquiátrico o en hospitales mientras se mantuviera una idea individualista del quehacer médico.  En respuesta, desarrolló una visión de la práctica psiquiátrica que él denominó como “anticultural” o, lo que era lo mismo para él, como una cultura que tuviera una perspectiva política del sujeto y de su manera de relacionarse con la enfermedad: “La psiquiatría comprende una anticultura, es decir, una cultura con otra perspectiva.  Ya sea del sujeto o, de lo que sea…”.4 Con esta idea, Tosquelles creó, algunos años antes de la caída de la República española una comunidad terapéutica en Almodóvar del Campo5 para la que organizó un reclutamiento de personal sanitario muy particular. No fueron médicos psiquiatras los primeros en ser llamados al proyecto, ya que para el psiquiatra catalán éstos eran los primeros en temerle a los locos –declaración que, intuimos, muy probablemente provino del desinterés que Tosquelles observó en los psiquiatras por conocer el origen más humano, social e individual de la enfermedad mental y ver en ella sólo el lado más irracional y bestial del hombre–. Contrató a abogados que tenían miedo de participar en la guerra y que jamás habían tratado con “locos”, al igual que pintores, escritores, músicos y trabajadoras sexuales. Estas últimas –según relata Tosquelles– se convirtieron en unas excelentes enfermeras, ya que ellas parecían conocer tan bien a los hombres que sabían de su locura por antonomasia.6

Después de la caída de la República española, en marzo de 1939, Tosquelles huyó de España atravesando los Pirineos a pie hasta llegar al campo de Sept-Fons, creado por la administración francesa para albergar a 450,000 refugiados españoles. Las condiciones de miseria eran extremas, muchas personas morían de hambre o a causa de epidemias. Otros se suicidaban. Pero, a pesar de la incertidumbre de llegar como refugiado a un país que también estaba en guerra, el psiquiatra se mostró más bien entusiasta, pues para entonces ya tenía la seguridad, tanto teórica como práctica, de que en esas condiciones era posible llevar a cabo una práctica psiquiátrica subversiva. El médico catalán estableció servicios de psiquiatría en Sept-Fons aunque no pasó mucho tiempo antes de que, conocida su condición de refugiado por el círculo de psiquiatras militantes en contra de la Ocupación, se le sacara de ahí para llevarlo a la Clínica de Saint-Alban, localizada en el departamento de Lozère.

En 1940, Tosquelles llegó al hospital de Saint-Alban, un establecimiento privado y privilegiado por su aislamiento. Estaba tan lejos de las urbes que incluso fue el escondite de algunos miembros de la Resistencia y de intelectuales comunistas que siguieron protagonizando discusiones y escribiendo textos dentro del hospital; acogió, por ejemplo, a Tristán Tzara, a George Canghilem y a Paul Eluard, quien transformó el hospital en una plataforma de edición clandestina. Rápidamente, Saint-Alban se convirtió en centro de encuentro y confrontación entre el psicoanálisis, la medicina, el comunismo, el surrealismo y el arte. Entre las reuniones eruditas que tuvieron lugar en dicho asilo, y de las cuales el psiquiatra catalán participó activamente, se encontraban las llamadas Reuniones de la Sociedad de Gévaudan.7 En éstas se discutían los conceptos base de la psiquiatría, así como la institución y su composición, de forma permanente y colectiva.

Tosquelles afirma que, favorecidos por el periodo de la Ocupación, toda pretensión por generar cualquier tipo de práctica contraria a la psiquiatría represiva –tanto de la Sociedad de Gévaudan como de los habitantes del hospital y de sus alrededores–, tuvo que pasar necesariamente por la mutación del “yo” individualista al “nosotros” colectivo.8 De nuevo, tuvo lugar una desestabilización del sujeto en el mundo capitalista: la formación de la idea de comunidad en el hospital de Saint-Alban fue orquestada por múltiples instancias, se involucró el servicio médico, pero también los campesinos, los cineclubs, los intelectuales, las familias, las religiosas del pueblo, etc.

La euforia intelectual no duró mucho ya que, para el año siguiente, Saint-Alban estaba sumergido en una situación de absoluto abandono. En el hospital sucio, sobrepoblado, los pacientes salían rara vez. Una veintena de vigilantes y algunas religiosas se encargaban de mantener su supervivencia; y en ese lamentable escenario fue que Tosquelles se convirtió en director del hospital. Dada la situación de carencia y de hambre por la que estaban pasando los pacientes, el catalán decidió sacarlos del espacio clínico a la calle para que aprendieran a traficar en el mercado negro y se encargaran de cultivar y recoger vegetales en el campo, y después en una huerta que se instaló en el propio hospital. Esta organización hizo de Saint-Albán el hospital con menos mortandad de pacientes psiquiátricos en Francia durante la guerra.9 Paradójicamente, y a pesar de las condiciones de precariedad, ahí nació una propuesta de Tosquelles que transformó para siempre a la práctica: la psicoterapia institucional.

La psicoterapia institucional luchaba en contra de la situación hospitalaria de miles de sanatorios en donde se segregaba y marginaba a la gente. Una propuesta de salud mental como esta parecía impensable en el momento, pues partía del precepto de que el hospital tenía que reconocer que él mismo secretaba sus propios síntomas y la revolución de la terapéutica clásica implicaba que había que curarlo de manera urgente. Derribar los muros, quitar las barreras, eliminar las cerraduras no era suficiente; se tenían que combatir los hábitos, la jerarquía, el corporativismo. Los enfermos debían tener conocimiento de su condición, de su estadía y de su cuidado, así como el derecho a la expresión, a la circulación y al intercambio.10 De este modo, y buscando siempre conjugar la teoría y la praxis, Tosquelles hizo un llamado a los pacientes de Saint-Albán para que destruyeran a la psiquiatría represiva con una frase contundente: “Tomen sus picos y demuelan ustedes mismos el pabellón de aislamiento”.11 Fue a partir de ese momento que se instaló en el  panorama francés una nueva manera de hacer psiquiatría.

La clínica de La Borde, en Cour-Cheverny, es la culminación de las propuestas tosquellanas. Vio la luz en el año de 1953 y hasta el día de hoy trabaja con los preceptos del catalán: es una clínica que combate la jerarquía eliminando el uso de los uniformes, aboga por la no profesionalización por lo que todos –incluyendo los pacientes– intervienen en las distintas áreas (el cuidado médico, la enfermería, los talleres, la revista, el gallinero, el transporte, la cocina, la jardinería, la limpieza, entre otros), todo está sometido a reunión, no existen muros que “protejan” al exterior de los pacientes ni viceversa, nadie puede ser forzado a medicarse, no existe una clasificación de los pacientes por tipo de “enfermedad”, y la lista sigue creciendo. La resonancia de Tosquelles, reflejada sobre todo en la popularización de la psicoterapia institucional confirma las declaraciones polémicas del psiquiatra catalán: al final, parecería que la guerra llegó en el mejor momento.

María E. Bacilio. Egresada del Colegio de Filosofía de la UNAM.

 

Bibliografía
François Pain. “François Tosquelles: une politique de la folie” filmado en 1989, video, 54 min.
Oury, Jean. La psychothérapie institutionnelle de Saint-Albán à la Borde. Paris: Editions d’une, 2016. 411.
Tosquelles, François. L’enseignement de la folie. Paris: Dunod, 2014. 253.
Quand le Dr Tosqulles combat la faim à Saint-Alban”, Liberation, 13 de julio de 2016.
 Lucien Bonafé, Georges Daumézon, et al, “Histoire de la psychiatrie de secteur”, Recherches: histoire de la psychiatrie de secteur, marzo, 1975.


1 La Borde es una clínica francesa fundada en 1953 por el psiquiatra Jean Oury y el filósofo Félix Guattari –quien es conocido por haber escrito “a cuatro manos” diversas obras de carácter político, estético y filosófico junto con el pensador Gilles Deleuze. Dicha clínica ha cobrado relevancia en el mundo de la salud mental, de la militancia política y de la filosofía por ser un espacio en donde constantemente se ponen en cuestión las bases teóricas y terapéuticas de la psiquiatría represiva.

2 Este fue el único grupo político que se atrevió a denunciar en ese momento a La Gran Purga, también conocida como el Proceso de Moscú: campañas de represión y persecución políticas llevadas a cabo en la Unión Soviética a finales de 1930. Miles de miembros del partido Comunista Soviético, socialistas, anarquistas y opositores fueron perseguidos o vigilados por la policía; muchos otros terminaron en campos de concentración (gulags) o ejecutados. 

3 Cfr. François Pain. “François Tosquelles: une politique de la folie” filmado en 1989, video, 54min. Disponible en:  https://vimeo.com/167991974

4 Cfr. Ídem.

5 Municipio español situado al sur de la provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

6 Cfr. François Pain. “François Tosquelles: une politique de la folie” filmado en 1989, video, 54min. Disponible en:  https://vimeo.com/167991974

7 Nombre atribuido a una enigmática bestia devora hombres que asoló la región de Gévaudan (ubicada actualmente en el departamento francés de Lozère, al sur de Francia) en el siglo XVIII.

8 Cfr. François Pain. “François Tosquelles: une politique de la folie” filmado en 1989, video, 54min. Disponible en:  https://vimeo.com/167991974

9Quand le Dr Tosqulles combat la faim à Saint-Alban”, Liberation, 13 de julio de 2016.

10 Cfr. Oury, Jean. La psychothérapie institutionnelle de Saint-Albán à la Borde. Paris: Editions d’une, 2016. 411.

11 Lucien Bonafé, Georges Daumézon, et al, “Histoire de la psychiatrie de secteur”, Recherches: histoire de la psychiatrie de secteur, marzo, 1975, p. 90.

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