Recordando a Aaron Swartz: mártir de la era digital

En estos días de encierro, algunos sitios con información y contenido restringido están abriendo su acceso. Este texto recuerda a Aaron Swartz, un activista del acceso a la información, cuya descarga de la base de datos JSTOR en 2010 lo sentenció a la cárcel y a la desesperación.

Aaron Swartz se suicidó cuando tenía veintiséis años. Su pareja, Taren Stinebrickner-Kauffman lo encontró muerto en su departamento de Brooklyn el 11 de Enero de 2013. Poco tiempo antes, había sido condenado a 35 años de prisión y debía pagar una multa de un millón de dólares. Se le acusaba por hacer públicos los artículos de JSTOR (una de las bibliotecas digitales más completas y poderosas del mundo). Hace unos días, debido a la situación de emergencia provocada por el virus Covid-19 y con el argumento de “apoyar a las instituciones durante estos tiempos difíciles”, JSTOR liberó una buena parte de su contenido, al igual que otras plataformas, tales como Project Muse. El sueño de Aaron se cumplió, desafortunadamente, ya era demasiado tarde.

Ilustración: Guillermo Préstegui

El sueño consistía en que la información fuera de todos. Este programador creía con firmeza que el poder para acceder al conocimiento académico y científico no debía estar concentrado en unos cuantos solamente.

En su poderoso texto, ¨Manifiesto por la guerrilla del acceso abierto¨, escribió:

Necesitamos tomar la información, donde sea que esté guardada, hacer nuestras copias y compartirlas con el mundo. Necesitamos tomar las cosas que están libres del derecho de copia y agregarlas a este archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y ponerlas en la Web. Necesitamos descargar journals científicos y subirlos a redes de compartición de archivos. Necesitamos pelear una Guerrilla por el Acceso Abierto.

Y llevó sus ideales hasta las últimas consecuencias. Escondido en un clóset y usando una computadora del MIT (Massachussets Institute of Technology), accedió a JSTOR con una clave prestada y descargó toda la base de datos. Millones de artículos que hasta ese momento habían estado disponibles únicamente para aquellos que tuvieran convenios con universidades, o para aquellos que pagaran, se volvieron libres como tortugas que dejan la playa y tocan el mar por primera vez.

El año anterior había aprovechado un error en el sistema y descargado la base de datos completa del sistema de justicia de los EE.UU. En teoría, estos documentos debían haber sido de acceso público y gratuito, sin embargo, el Departamento de Justicia cobraba diez centavos por cada descarga. Swartz no pudo ser arrestado debido a que se consideró a la acción un error del sistema y no una infiltración.

Sin embargo, en el caso de JSTOR y MIT, aunque los documentos fueron recuperados, se acusó a Swartz de haber violado las cláusulas de derechos de autor de la universidad. El gobierno intervino. Fue acusado y arrestado por los cargos de fraude electrónico, fraude informático, entrada ilegal e imprudente a un ordenador protegido y daños. Usaron a Swartz como ejemplo, su idea fue  hacer de él un cuento aleccionador.

Desde niño, Swartz fue un programador sobresaliente. A los 12 años ganó el premio ArsDigita, uno de los más prestigiosos en esta disciplina. Fue la persona más joven en ganarlo. Participó con una propuesta que consistía en un sistema de referencia de información que aceptaba las contribuciones de los usuarios. Algo así como un Wikipedia antes de que existiera Wikipedia.

Después de ganar el premio, fue invitado al MIT para diseñar un nuevo protocolo de difusión de información llamado RSS (Really Simple Syndication, o Sindicación realmente simple en español). Actualmente,  el RSS es un protocolo utilizado por la mayoría de portales de noticias para difundir información actualizada sin la necesidad de un navegador. Aunque Swartz nunca confirmó ser su creador, RSS se benefició del código que él había creado para otro proyecto llamado The Info Network. No obstante, de no haber sido por la contribución de Swartz, la manera como se leen noticias hoy en día, simplemente no sería posible. Al momento de su participación en este medio, Aaron no tenía más de catorce años.1

Swartz co-fundó nada más y nada menos que Reddit (página web que funciona como un foro de discusión donde los usuarios son los encargados de generar el contenido e interactuar con él.) En 2007, Reddit fue vendido a la monopólica casa editorial Condé Nast, dueña de Vogue, Teen Vogue, Vanity Fair, GQ, etc. Swartz se hizo millonario. Sin embargo, expresó  su desdén hacia la acumulación de capital y salió del proyecto, aunque hay versiones de la historia que cuentan que fue despedido, otras dicen que renunció. Se le acusaba de ser poco productivo, pero en realidad, estaba haciendo tiempo para el activismo. Estaba haciendo tiempo para la revolución.

Detalles que a primera vista parecerían insignificantes son sumamente representativos para comprender la sencillez que caracterizaba a Aaron Swartz. Su dieta, por ejemplo, remite a las de monjes y ascetas: arroz blanco, agua y galletas ¿Acaso algo puede ser más simple? En su página personal, aaronsw.com, escribió sobre la relación entre la comida y el consumo, desear menos y comprar menos. Este y otros artículos, así como su manifiesto, demuestran que Aaron era no sólo un hombre de la tecnología, sino a su vez, un excelente escritor. Su prosa era clara, pedagógica y a la vez impregnada de un sello absolutamente personal, llena de referencias a todo tipo de libros, autores y disciplinas.

Hacia el final de su vida se comprometió con varias causas que continúan siendo de vital importancia para el activismo de internet. Se involucró en campañas en contra de las leyes SOPA y PIPA, por ejemplo, proyectos que tienen como objetivo terminar con la piratería y proteger los derechos de autor pero que también permiten que el gobierno de EE.UU pueda cerrar páginas web sin orden judicial y en general, incrementar su vigilancia al punto de rayar en la censura.

Aaron Swartz: activista, hacktivista, programador, escritor. Sin duda, una mente distinta que pensó más allá de lo preestablecido en términos intelectuales, pero también en términos de justicia social.  Alguien que con todo el conocimiento y poder que tenía, pudo haber elegido enriquecerse y que,  sin embargo, que buscó su propio camino, un camino distinto.  Su labor no fue apreciada y, al contrario, se le estigmatizó. Esto afectó irremediablemente su salud mental hasta la desesperación. Pese a ello, su legado vive. Cada vez que alguien le presta a alguien más sus credenciales para acceder a JSTOR, cada vez que alguien hace público un artículo de información, cada vez que alguien exige que el conocimiento sea de todos, Aaron Swartz vive.

En cuanto a JSTOR, la base de datos volverá a ser privada el día 30 de Junio de 2020.  Las tortugas permanecen cautivas, pero la guerrilla de acceso abierto seguirá luchando.

 

Rebeca Leal Singer
Cursa la maestría en Creación Literaria en The New School en Nueva York. Ha publicado en Algebra of Owls, Eleven and a Half Journal y Revista Melodrama.


1 Alonso Hidalgo, Aaron Swartz y la Ética del Hacker, Desco.

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Publicado en: Salud mental, Voltear a ver