Memeterapia: la conversación virtual sobre salud mental

En estos días se ha dicho mucho sobre las consecuencias negativas de las redes sociales en la salud mental de los usuarios. Sin embargo, es importante reconocer y discutir las formas en que éstas también generan espacios de comunidad para las personas con diagnósticos psiquiátricos, especialmente importantes entre las mujeres.

“Perdón por llegar tarde”, se lee en un meme con avatares desnudos, cubiertos solamente con toallas de baño; “me tomó un buen rato prepararme emocionalmente para bañarme”. “Para mí, el TDAH es básicamente tener un cerebro con un CPU increíble pero con casi nada de RAM”, dice por ahí un tuit retomado por otros usuarios. “¿A ustedes también les pasa que no tienen sentido de agencia y se pierden en la vida de los demás por eso?”, dice otra entrada de Reddit. Todos estos son comentarios compartidos en la comunidad r/adhdwomen, un subreddit dedicado a proveer un espacio para que las mujeres con Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) compartan sus experiencias y se desahoguen.

Ilustración: Oldemar González

“Estudios prueban que las mujeres y las niñas son subdiagnosticadas con TDAH. Para muchas mujeres y niñas, el TDAH es descartado y diagnosticado como ansiedad o baja autoestima, dejándonos fuera de la posibilidad de un tratamiento adecuado”, se lee en la descripción del foro. Y es verdad: la socialización femenina es una variable importante en cómo se observan los síntomas del TDAH. En una investigación retomada hace un par de años por la BBC, se observó a un grupo de 238 niños y niñas con altas probabilidades de ser diagnosticados con TDAH y se encontró que los padres resaltaban los síntomas cuando los presentaban los niños, mientras minimizaban los de las niñas. Y esto es algo que ocurre con otros padecimientos, por ejemplo, el autismo. Esta exclusión a las mujeres, eventualmente detona una búsqueda por encontrar algo que no entienden pero que necesita explicaciones y estrategias. Así han surgido decenas de espacios en redes sociales para hablar de estos diagnósticos.

En la época de Tumblr, por allá en 2012, circuló mucho una publicación que comparaba un brazo roto con la depresión. Los usuarios explicaban que una depresión o un episodio de ansiedad podía ––y debía–– ser tratado como un brazo roto. Si lo tienes fracturado, no te daría vergüenza buscar tratamiento, decía el mensaje con el afán de desestigmatizar la asistencia psiquiátrica. Pero, ¿en qué mundo un brazo roto es como una depresión? Un brazo roto es evidente. El cuerpo que tenía el brazo sano es ahora otro cuerpo, un cuerpo en contingencia, en crisis, quizás. Es un cuerpo que está operando fuera de su normalidad. Pero la salud mental no se puede leer con la misma lógica. La claridad en el dolor y su origen no son tales. La única forma en la que uno puede identificar el malestar es cuando lo contrasta con la experiencia de otras personas. Es una experiencia dialógica: no puedo saber si algo en mi mente está roto si no lo platico con otras personas, si no encuentro experiencias en común que evidencien la falta de normalidad.

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Cuando tenía 15 años pasé mucho tiempo en el hospital, con todo tipo de síntomas. Me trataban diferentes doctores de diferentes especialidades y todos decían que no entendían por qué me sentía tan mal, pues todo en mi cuerpo apuntaba a que las cosas iban bien. A mí me avergonzaba pasar largos ratos en el hospital sin razón aparente. ¿Por qué era yo tan distinta a mis amigos?

Así, empecé a frecuentar espacios digitales en donde podía expresar todas estas cosas sin tener que definirlas. Sin mayor información, contaba lo que sentía para después entender que eso era “algo”, que tenía nombre y que había otras personas que vivían lo mismo.

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En r/adhdwomen hay una sección catalogada como “Meme therapy” en donde las usuarias comparten memes sobre vivir con TDAH e inician conversaciones alrededor de manifestaciones específicas del diagnóstico. En una entrada de esta comunidad, una usuaria dice:“Acabo de darme cuenta de que se ha convertido en un hábito, cuando me siento particularmente inútil, venir a leer posts en este subreddit. Es imposible identificarme con todas las experiencias, pero aún así son reconfortantes”. Hay alivio en poder nombrar los síntomas. Estos espacios brindan un sentido de comunidad que no existe en la vida no-virtual, lo cual apunta a un fenómeno exclusivamente digital: poder aproximarse a las cosas sin tener que definirlas por completo, y discutir esa posibilidad sin comprometerse a una identidad fija, a ser algo antes de experimentar con la posibilidad de esta identidad frente a otros. Lo que antes era una dinámica a puertas cerradas ––el digerir un diagnóstico–– ahora está abierto a discusión. El diálogo interno de “¿estaré haciendo esto porque tengo TDAH?”, se acompaña de otras voces que se están haciendo la misma pregunta en un mismo momento y la catarsis se hace colectiva.

Algo muy importante sucede cuando se experimenta con un posible diagnóstico: las personas empiezan a sentir alivio y reconocimiento. Basta con leer la conversación que se generó en esa misma entrada de r/adhdwoman: las usuarias hablan de sentirse validadas, reconocidas, escuchadas y comprendidas.

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En los grupos de Facebook, como uno concebido en México para discutir el Trastorno Límite de la Personalidad, los usuarios no se limitan a hablar sobre este diagnóstico; los miles miembros comparten memes, infografías y comentarios en general sobre diferentes temas de salud mental e inteligencia emocional. Ante ello, otros usuarios ––en su mayoría mujeres–– responden con sus experiencias, muchas veces haciendo énfasis en que el grupo las ha ayudado a superar problemas que antes parecían enormes y a mejorar relaciones familiares. Casi 3 millones y medio de personas pertenecen a este grupo. Aquí ya no están los padres ni los médicos que hacen menos los síntomas, sino que hay una comunidad de personas atentas a lo que las personas sienten, que lo validan, y generan estrategias para sobrellevarlos.

Pero el uso de los espacios virtuales no se limita a los pacientes. En Instagram hay psicólogos y psicoterapeutas que comparten sus conocimientos a través de infografías. Un ejemplo es @theanxietyhealer, una cuenta con medio millón de seguidores que publica contenido sobre la ansiedad. Su administradora se describe como terapeuta con licencia y experta en Terapia cognitiva-conductual (CBT, por sus siglas en inglés), y comparte entradas con información como: “Cosas que no te has dado cuenta que estás haciendo por la ansiedad” o “Cómo se siente en realidad la ansiedad”. Por su parte, la cuenta@letstalk.mentalhealth, con 615 000 seguidores, sube infografías y gráficos con diagramas, esquemas y memes sobre lo que implica vivir con algún problema de salud mental. Este tipo de publicaciones también pueden dar alivio sin necesidad de que el usuario participe activamente en la conversación.

En estos espacios no sólo se describen síntomas, sino que se vuelven un puente de comunicación, incluso fuera de la comunidad de personas que se reconocen con los síntomas discutidos. Al compartir estos contenidos con nuestros seres queridos que no están al tanto de los diagnósticos, se abre la posibilidad de detonar una conversación importante sobre lo que sentimos como personas con problemas de salud mental. Y así como muchas veces hay un meme que describe una situación mejor que un texto, hay un gráfico en Instagram para describir por qué, a veces, me desconecto de la realidad.

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Nombrar un conjunto de síntomas como TDAH, depresión o ansiedad te explica a ti y a los demás por qué no funcionas igual a las personas cuya psique está mejor adaptada a nuestro sistema de producción. Quizás es una espada de doble filo: por un lado, nombro mi conjunto de síntomas; a la vez, se me patologiza por no poder adaptarme a un sistema específico.

Hace un par de semanas se publicó en el Wall Street Journal un artículo sobre una investigación interna de Facebook en donde encontraron algo que todos ya sabíamos: el uso de Instagram (cuyo dueño es Facebook) es nocivo para la salud mental, sobre todo para las adolescentes. Por lo menos un 32 % de mujeres jóvenes que utilizan la plataforma reportan un deterioro de su salud mental directamente relacionado al uso de esta red. Entonces, ¿hay alivio o no en estos espacios?

El alivio está en el diálogo y en estas plataformas hay personas que han encontrado la forma de promover e incentivar este diálogo. Mientras que en la oficina central de Facebook están pensando en cómo capitalizar dinámicas que dañan la salud mental de las adolescentes, hay personas que se apropian de estas plataformas y las vuelven entornos de transformación para encontrarse junto a otros y otras en diálogos externos e internos los que la vergüenza de “no ser como los demás”se va disolviendo poco a poco. Hablar sobre lo que te sucede también lo hace menos poderoso. Espacios como r/adhdwomen nos dan una idea sobre cómo podríamos hablar sobre salud mental entre amigos, familia, comunidad. Quizás también nos habla de los espacios digitales que podríamos tener, en los que la salud mental se conciba como un trabajo colectivo, como una cuestión de cuidado entre la comunidad.

El poder no consiste en conocer los nombres o diagnósticos de los cúmulos de síntomas, sino en poder hablar sobre lo que te pasa con libertad y escuchar a los demás con empatía. Ese es el estándar que están creando estos espacios digitales.

 

Sara Martínez
Escritora y artista enfocada en la tecnología computacional, la creación de comunidad y la salud mental como ejes de exploración a través del arte digital, el ensayo creativo y la escritura experimental. Desarrolló “Se Acabo el Futuro”, un proyecto literario sobre la experiencia sensible con la tecnología a través de la beca Fonca para jóvenes creadores en la categoría de Ensayo Creativo 2020.

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Publicado en: Paradigma, Salud mental

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