¿Qué mensajes sobre la “inteligencia” y la “capacidad” promueven los dibujos animados? Este texto analiza dos casos que pueden abrir espacios para relacionarnos de formas más horizontales.
Si no fuera por ti, yo no hubiera podido llegar hasta aquí.
—Marlín dirigiéndose a Dory, Buscando a Nemo.
Los dibujos animados para niños son un espacio pedagógico que, al jugar con el valor atribuido a la integridad física y a la presunción de un intelecto sin defectos, ponen en escena una serie de prejuicios capacitistas (quizá también cuerdistas) sobre la inteligencia, la autosuficiencia y la competitividad. A continuación propongo una reflexión sobre la conciencia de la superioridad intelectual a partir de la caricatura Bob Esponja y las enseñanzas de los “retrapeces” en Buscando a Nemo, con la intención de traer a primer plano temas vinculados con el aprendizaje, la complicidad y el compromiso de dejarse sorprender por la discapacidad.1

Ilustración: Víctor Solís
La conciencia de la superioridad intelectual
En el capítulo 68 de la temporada 4 de la caricatura Bob Esponja, Patricio, una estrella de mar, pierde la punta de su cabeza debido a un accidente. Su amigo Bob la encuentra y se la vuelve a colocar; sin embargo, ha confundido la parte desprendida con un “Coral Cerebro” (brain coral fields). Enseguida, nos metemos en la cabeza de la estrella rosada, observamos la conexión del cerebro a través de una clavija que se enchufa con el resto de su cuerpo y escuchamos el sonido de unos engranes que comienzan a funcionar (deshaciendo las telarañas del antiguo cerebro).
Patricio deja de babear y comienza a expresar comentarios que reflejan la capacidad de conceptualización, a lo que Bob Esponja declara sorprendido: “esas son palabras muy rebuscadas, nunca antes te había oído usarlas”. Patricio se ha vuelto “inteligente”, menosprecia la invitación de Bob Esponja para capturar medusas con una red porque prefiere captar su belleza mediante la lectura de un libro. Ahora la causa de su diversión es la elaboración de estadísticas e hipótesis. Viste con bata blanca, camisa y corbata. Usa el microscopio y hace operaciones matemáticas.
Le advierte a Bob que su amistad ya no es posible, pues no son compatibles. Patricio necesita de conversaciones “serias”, así que visita a Arenita y desarrollan la siguiente conversación:
—¿Qué crees de este problema? —pregunta Arenita mientras señala un pizarrón con fórmulas matemáticas.
—Simplemente cambias el término literal a un coeficiente y el sustraendo logrará el cociente deseado. El más simple de los mamíferos podría resolverlo con pensar un poco —explica engreídamente la estrella rosada.
—¿Qué quieres decir con eso Patricio?
—Estoy sugiriendo tu falta de capacidad para resolver ecuaciones.
—¿Estás sugiriendo que soy tonta?
—Yo diría de una forma más elegante como discapacitada.
—Creo que mejor te vas. Señor “lo sé todo”. Me agradabas más cuando eras un cabeza de percebe —responde Arenita muy molesta.
De este modo, Patricio incorpora la conciencia de la superioridad intelectual a sus acciones. Dicho con otras palabras, cuando Patricio etiqueta a Arenita como discapacitada actúa como capacitista explicador.2 “El explicador es quien necesita del incapaz como tal. Explicar algo a alguien es, en primer lugar, demostrarle que no puede comprenderlo por sí mismo”.3 Esto fortalece el autocrecimiento hacia arriba (¡yo sé, tú no!) y cierra las posibilidades para experimentar formas de saber horizontales.
El encuentro de la inteligencia de Patricio con las inteligencias de Bob Esponja y Arenita evidencia cómo sostenemos el orden jerárquico entre inteligentes y “retrasados” en las prácticas cotidianas; cómo la socialización de la lógica capacitista necesita ubicar a ciertos sujetos en una inteligencia inferior-deficiente para establecer el óptimo desarrollo intelectual como la cúspide del cuerpo funcional.
Cultivar las habilidades del saber crítico nos compromete a desafiar/interrogar el hecho de que la carencia, deficiencia y ausencia de conocimiento se entiendan como discapacidad intelectual y viceversa. Esta estigmatización es consecuencia de la obligación estandarizada de ser inteligentes, como lo percibimos en el momento en que la “discapacitada” de Arenita no puede hacer o pensar lo que puede Patricio. Porque, no es que no pueda o no entienda si se toma el tiempo y distintos métodos para hacerlo, sino que la estrella rosada desplega el razonamiento abstracto y matemático como capacidad privilegiada que garantiza la superioridad y la valía social.
¡Cuántas veces no habremos nosotros mismos sido una estrella rosada arrogante! Tal vez una de las enseñanzas del episodio sea que la competencia intelectual refuerza las prácticas de humillación que están ligadas con la soberbia capacitista. Bob Esponja es un bárbaro y Arenita una discapacitada a la luz de la inteligencia pedante de Patricio; sin embargo, éste aprende que el éxito de su sabiduría radica en prescindir de sus amigos. La situación le preocupa y actúa en consecuencia: intenta recuperar su estupidez. “El conocimiento nunca puede reemplazar una amistad. Prefiero ser un tonto”, asevera la estrella rosada.
¿Retrapeces?
La abstracción de la inteligencia, su identificación con el atributo cuantificable (IQ) y la evaluación para diagnosticar la coherencia lineal y progresiva entre pensamiento-entendimiento-palabra, sirve para identificar la normalidad del desarrollo intelectual, además de su trastorno: lo que coloquialmente sigue reconociéndose como “retraso mental” y está asociado con la torpeza, la ignorancia y la estupidez. ¿Qué significa el retraso? Llegar tarde. Estar por detrás. Avanzar lento. Descubrirse en otra temporalidad sin un orden evolutivo (productivo) consistente; el retraso nos habla de cuerpos que necesitan más tiempo, lo que representa un inconveniente para los procesos de normalización del ritmo, de la regeneración y la planificación.
La película Buscando a Nemo centra su atención inicial en la lentitud de Nemo y en la mente olvidadiza de Dory, para después ver desbordadas sus posibilidades al encuentro y aprovechamiento de lo inesperado.
Comenzamos con Marlín, un padre que sufre un evento traumático al perder a su compañera y a sus múltiples huevecillos cuando son devorados por una barracuda; dicho acontecimiento lo convierte en el sobreprotector de su único hijo, Nemo, quien tiene una aleta tullida. Marlín afirma que el océano es peligroso y asegura que su hijo está expuesto a un constante riesgo debido a su discapacidad. Eve Kosofsky Sedgwick explica que la pedagogía paranoia es una práctica afectiva que está ligada a lo inevitable,4 es así que Marlín sobreprotege a su hijo con la firme intención de evitar la experiencia traumática. Por ende, suele estar en estado de alerta, a tal grado que se apresura nadando para vigilar a Nemo en la visita que hace con el grupo escolar al arrecife.
Nemo se revela contra los miedos del padre. Marlín nada de un lado para el otro y sentencia: “¡Tú crees que puedes hacer estas cosas [separarse del grupo para ver un bote], pero no puedes, Nemo!”, acentuando que no puede nadar en óptimas condiciones. El maestro Raya llama a Marlín, lo que Nemo aprovecha para nadar hacia el bote y retar a su padre, entonces, los miedos se convierten en realidad: ¡Nemo es capturado por un buzo! Marlín lo ha perdido. En efecto, “nunca se es lo suficientemente paranoico”.5
En el frenético seguimiento al bote, Marlín choca con Dory. Ella trata de tranquilizarlo y dice haber visto un bote. Comienzan a nadar juntos. Después de unos segundos, la pez azul lo mira con desconfianza, trata de evitarlo nadando más rápido y él no deja de seguirla. Ella se detiene y pide que la deje de hostigar. El pez payaso se desconcierta, habla del bote y Dory repite que vio uno.
Antes de volver a nadar, Marlín solicita una explicación de su comportamiento. Dory se disculpa y revela que sufre de pérdida de memoria a corto plazo; olvida cosas y personas. Él la mira con extrañeza y expresa que le está haciendo perder el tiempo; más adelante en el tropezado recorrido se presenta lo siguiente:
—No quiero que me acompañes —advierte Marlín.
—¿Quieres que me vaya? —pregunta Dory.
—No. Sí. Sí. No puedo darme el lujo de más retrasos. Tú eres de esos peces que causan retrasos. A veces eso es bueno. Hay todo un grupo de peces, son… retrapeces.
—¿Quieres decir que no te caigo bien?
—No, claro que me caes bien. Como me caes bien, no quiero estar contigo. Es complicado.
Retrapeces:
Un modo de nominar a quienes hacen perder el tiempo;
a quienes olvidan;
a quienes deambulan;
a quienes nadan en círculos;
a quienes no pueden;
a quienes se consideran intelectualmente inferiores;
a quienes carecen de una memoria eficaz y eficiente;
a quienes se estiman, pero no se desean cerca.
A pesar del capacitismo cuerdista de Marlín, Dory lo acompaña en búsqueda de Nemo. Se vinculan a través del recordatorio de una dirección (P. Sherman, Calle Wallaby 42, Sidney), sortean ser devorados por un tiburón y un pez abisal.6 Atraviesan un grupo de medusas. Viajan en el caparazón de unas tortugas marinas, en la boca de una ballena y vuelan en el pico de un pelícano. Todo esto mediante la vivencia de interrupciones que derivan de la memoria de Dory; interrupciones que, en palabras de la activista y escritora val flores, “desbaratan el orden lineal del tiempo, de la conversación, del movimiento y del saber”.7
Marlín necesita acompañarse de alguien que le asegure certidumbre, en cambio, Dory ofrece un principio emancipador: para encontrar hay que perderse. “Quien busca siempre encuentra. No necesariamente encuentra lo que busca, mucho menos lo que se debe encontrar. Pero encuentra algo nuevo para relacionar con la cosa que él ya conoce”. Mientras tanto, Nemo “el pobre pez lisiado” aprende con lxs peces de la pecera en la que acaba algunas habilidades para escapar del consultorio; al enterarse que Nemo será el nuevo pez de Darla Sherman, un pez veterano con una aleta rota llamado Gill, enseña a nadar al pequeño pez naranja. Finalmente, Nemo logra escapar y por accidente halla a Dory, quien logra llevarlo con Marlín.
Nemo y Dory son dos personajes en un entorno de insurrección, acción y transformación, son parte de una revuelta que entiende a los cuerpos con discapacidad en luchas más amplias; hacen de lxs retrapeces algo potente y diferente a lo que en un principio les definió.
Retrapeces:
Un grupo de peces que interrumpen;
que desorientan;
que rechazan la consigna neoliberal “quien quiere, puede”;
que pueden desplegar habilidades necesarias para que el cuerpo expanda sus potencias, siempre que exista una distribución accesible de los soportes sociales, epistemológicos, tecnológicos y materiales;
que hacen explorar alternativas de acompañamiento y cuidado;
que requieren de un crecimiento compartido en líneas paralelas;
que incomodan los términos hegemónicos de conversación;
que ofrecen experiencias creativas y cooperativas de estar en el mundo;
que rasgan la disciplina progresiva, permitiendo un saber flexible, ignorante y abierto;
>que enseñan a nadar hacia abajo.
Nemo abandona el encuentro con su padre para ayudar a Dory y los peces que han sido capturados por los pescadores. El pez tullido organiza la sublevación de los peces contra la red de muerte y mercancía de los humanos. La instrucción de Nemo es: ¡Naden juntos hacia abajo!9 La contingencia relacional e improvisación comunitaria impide que los humanos capturen, asesinen y enlaten peces por ese día.
Dory es la figuración de un saber limitado y sin garantías. Dory reinventa parentescos y alianzas: ayuda a un desconocido, encuentra sin querer hacerlo, viaja sin ruta definida y constantemente pisotea la aspiración de la autosuficiencia. Ella hace refugio con Marlín y Nemo sin llegar a ser esposa y madre. Dory expone el proyecto de la feminista multiespecies Donna Haraway, donde pariente es un tipo de acción-palabra que encuentra. Sin buscarlo ¡Dory genera parientes, no bebés!10
Marlín es un padre sobreprotector que aprende a soltar,11 a ser un paranoico que intenta dejarse sorprender para que la relación con su hijo no esté determinada por la desgracia ineludible, así que el pez payaso abre una posibilidad para que él mismo “contemple las posibilidades éticamente cruciales, profundamente dolorosas y profundamente aliviadoras de que el pasado podría haber sido diferente de cómo fue”.12 Nadar-junto-a-Nemo, sin atarlo a un pasado traumático y a un futuro catastrófico. Una pedagogía reparadora para quienes estamos junto a personas con discapacidad: nadie necesita de un acompañamiento guiado por una característica aislada de la complejidad de su vida.
Esto no es un cierre
Nuestros intentos por conectar con otras personas sin promover el capacitismo precisan de la torpeza para crear espacios, conversaciones y relaciones que pierdan los términos de convivencia frecuentados comúnmente. En vez de ser hipócritas y condescendientes, deberíamos empezar por admitir que somos bastante torpes e ignorantes frente a alguien que nos demanda andar lento y por caminos intransitados.
Soy padre de una joven con síndrome de Down y a veces me siento “el Marlín” de su vida. Ojalá y la escritura de este texto sea un recordatorio para cuestionar al padre paranoico, además del arrogante académico, que habita en mí. En este sentido, habría que asumir el compromiso de transformar aquello que enfatizamos rechazar sin ocultar las inconsistencias en nuestras acciones. De lo contrario, estaríamos avivando la enfermedad del wético en nuestros espíritus activistas: aquel padecimiento de prepotencia que, según la feminista decolonial Yuderkys Espinoza, “inviste a quienes, portadores de alguna verdad o de alguna herida, nos creemos estar más allá de toda evaluación o cuestionamiento […] Estamos contaminadxs y habremos de admitirlo como principio del proceso de sanación”.13
¡Nadaremos hacia abajo!
Jhonatthan Maldonado
Doctorante del posgrado en Estudios Feministas de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Miembro investigador del Grupo de Trabajo en Estudios Críticos de Discapacidad del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y miembro estudiante de la Red Temática de Estudios Transdisciplinarios del Cuerpo y las Corporalidades del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
1 La primera es una caricatura creada por Stephen Hillenburg y distribuida por la cadena Nickelodeon desde el 1 de mayo de 1999, la segunda es una película dirigida por Andrew Staton y producida por el estudio cinematográfico PIXAR en 2003.
2 La superioridad intelectual es un rasgo capacitista que incita a la degradación. El capacitismo es un sistema de jerarquización corporal que se caracteriza por la compulsiva coherencia entre la destreza física, el desarrollo cuerdista del intelecto y el aspecto estético del cuerpo; es así que privilegia el cuerpo íntegramente productivo (funcional, completo, sano, inteligente y bello) como objeto deseable, mientras promueve la valoración negativa (deficiente, dependiente, frágil, fea, tonta e imperfecta) de la discapacidad.
3 Jacques Rancière, El maestro ignorante Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual. Buenos Aires, Libros del Zorzai, 2007, p. 21.
4 Eve Kosofsky Sedgwick, Tocar la fibra. Afecto, pedagogía, performatividad, Barcelona, Agpograf, 2018.
5 Ibid, p. 148.
6 Dory y Marlín se topan con tres tiburones: Bruce, Anchor y Chum; estos quieren ser vegetarianos y amigos de los peces. Su lema es “Si quiero cambiar esa imagen primero debo cambiar yo”, refiriéndose al prejuicio de que los tiburones son peligrosos. Sin embargo, la cacería comienza cuando Dory se golpea la nariz y su sangre llega a las narices de Bruce.
7 Val flores, Interrupciones. Córdoba, Editorial Asentamiento Fernseh, 2017, p. 22.
8 Rancière, op. cit., p. 51.
9 Instrucción y habilidad aprendida junto a los peces del consultorio al ser capturado por la red del dentista.
10 Para una profundización de la propuesta de Donna Haraway, recomiendo leer el libro Haraway, Donna. Seguir con el problema. Generar parentesco en el Chthuluceno. Bilbao: Consonni, 2019.
11 Es muy reparadora la escena en la que él y Dory sueltan la lengua de la ballena, después de que Marlín cuestiona efusivamente la capacidad de hablar cetáceo de Dory: “Crees que puedes hacer estas cosas, pero no, Nemo”.
12 Eve Kosofsky Sedgwick, op. cit., p. 152.
13 Yuderkys Espinosa Miñoso, “El reverso de la herida”, Pikara Online Magazine, consultado el 28 de mayo de 2020.
Confunde superioridad intelectual con condescendencia . La superioridad intelectual se da entre iguales, entre científicos pues. Es ruda y severa, a la vez que magnánima y generosa.
Lo reto a analizar The Big Bang Theory.
Creo que su lectura es exageradamente pesimista y pierde un punto más importante en «Bob Esponja» (cuya narrativa para empezar, no se puede comparar con la de Pixar, tal vez debería informarse mejor de la diferencia entre «caricaturas» … ¿o es que se sintió demasiado intelectual como para «capacitarse»?).
¿No viene el verdadero problema, en que la dirección de la caricatura «Bob Esponja» asume que cualquiera con conocimiento se volverá «malo»? ¿Por lo tanto, es mejor ser tonto y aceptado en la mediocridad por las masas?