Marie Langer pasó por diferentes partes del mundo, entre ellas México, cuestionando y alterando al mundo psi desde la óptica del compromiso social. Un documental regresa a la vida de esta psicoanalista que hoy sigue trastocando nuestras ideas sobre la salud mental y la sociedad.
Desde la mirada del historiador, una vía para acceder a la vida de Marie Langer es mediante el estudio de sus exilios. El primero de ellos concurrió cuando era joven, recientemente graduada de medicina, formada en psicoanálisis y militante del Partido Comunista Austríaco. Su migración fue resultado, en buena medida, del ascenso del nacionalsocialismo. Huelga recordar que, durante el ascenso del régimen nazi alemán y el austrofascismo, los psicoanalistas fueron identificados con el judaísmo y en algunas ocasiones con la izquierda, por lo que el gremio freudiano sufrió una extensa persecución. Aunque no todos cumplían con dichas categorías, Marie Langer, sí se encontraban dentro de esta doble condición cultural y política.

Ilustración: Estelí Meza
La condición trágica del exilio permitió la integración del psicoanálisis en otras naciones, particularmente en Inglaterra, Polonia, Checoslovaquia, Suiza, Francia, Estados Unidos y en diversos países de América Latina. Langer, por su parte, llegó a España en medio de la Guerra Civil en donde fungió como médica en las Brigadas Internacionales. Tras la derrota de la República, buscó refugio en el continente americano. Primero en Uruguay y finalmente en Argentina. Ahí viviría la mayor parte de su vida y sería fundadora de la la primera institución en América Latina ligada a la Asociación Psicoanalítica Internacional concebida por Freud.
El segundo exilio, tiene lugar en su vejez. Esta vez Langer dejaría Argentina ungida de autoridad al interior del mundo psi en el Cono Sur, pues se desempeñaba como profesora, psicoterapeuta y trabajadora en los sistemas sanitarios públicos, además de ser pilar de la organización gremial de psicoanalistas, psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos, que dieron lugar a la Coordinadora de Trabajadores de la Salud Mental (CTSM), misma que abrazó las consignas de transformación social y revolución continental.
Desde la CTSM se estableció una red de trabajo que permitió la colaboración de pares en Chile y Uruguay, así como la posibilidad de conocer los servicios de salud mental en la Unión Soviética. Estas experiencias estuvieron directamente involucradas con la renovación de la izquierda latinoamericana y de las disciplinas psi en la década de 1970. Sin embargo, con la instalación de las dictaduras de seguridad nacional, patrocinadas por las políticas norteamericanas de “Solidaridad Continental”, Langer se vio obligada a desplazarse en el mapa geográfico una vez más, ahora hacia el norte del continente.
Arribó a la Ciudad de México en 1974, cuando ésta ya alojaba a una buena cantidad de refugiados políticos de la región latinoamericana. Junto a sus colaboradores exiliados, Langer se sumó a las denuncias en contra de las prácticas represivas de los regímenes autoritarios del Cono Sur. También entró en contacto con militantes y luchas de otros países, lo que la acercó con la revolución cubana y con la nicaragüense. Tras el triunfo sandinista, la psiquiatra Sylvia Bermann invitó a Langer y a Ignacio Maldonado a coordinar el Equipo Internacionalista de Salud Mental México-Nicaragua, agrupación que tuvo un papel destacado en el Servicio Sanitario del país centroamericano en la década de 1980.
Esa vida entre exilios derivada de las condiciones suscitadas por la Guerra Fría y el posicionamiento de Langer frente a diversos acontecimientos han ofrecido elementos para entender quién fue la psicoanalista vienesa. A pesar de que esos momentos de su trayectoria vital y profesional hoy son bien conocidos, es complicado articular una respuesta completa y satisfactoria en torno a la figura de Marie Langer en el psicoanálisis y la izquierda del siglo XX. Los argumentos siempre develan su parcialidad, pues se construyen en testimonios de agentes cercanos a Langer y mediados por los compromisos con el presente. Cuando se habla sobre Marie Langer es importante estar atentos a la retórica de los entrevistados. Además, las fuentes disponibles y empleadas para el estudio de su vida, que hasta hace muy poco estuvieron en manos de particulares, constituían un universo pequeño. Sin embargo, conforme se han dado nuevas investigaciones y diversos actores se han comprometido con el estudio histórico de la psicoanalista se ha dado la apertura de nuevos acervos, como el del Equipo Internacionalista de Salud Mental México-Nicaragua, resguardado en el Archivo Histórico de la unam, o el archivo personal de la psicoanalista recientemente donado al Centro Argentino de Historia de Psicoanálisis, Psicología y Psiquiatría. Esos archivos y fuentes inéditas develan aspectos que antes no conocíamos de la vienesa, a propósito de su sensibilidad y su posicionamiento frente a diversas coyunturas, así como los múltiples proyectos, alianzas, obstáculos y disputas en las que se vio inmersa.
No obstante, captar la totalidad de una vida tan fecunda implica el estudio de varias vetas sociales, políticas, culturales y subjetivas. Es cierto que Langer fue una mujer ejemplar, que tuvo aportes significativos en su profesión, pero también fue sinónimo de la ruptura con el establishment psicoanalítico, con la psiquiatría dominante y con la “vieja izquierda”. Fue un ícono del feminismo de la segunda ola, líder de un movimiento gremial en Argentina, es un referente del psicoanálisis kleiniano y de la psicoterapia grupal, pero igualmente lo es de la renovación de la izquierda y los saberes psi. Fue víctima de la represión del Estado en Europa y América Latina, fue objeto de las migraciones políticas del siglo XX y al mismo tiempo es un referente de la solidaridad internacional. Finalmente, Langer era un importante ícono de la salud pública: profesora, psicoanalista didacta y una agente comprometida con la formación de profesionales en salud mental. Entre todo ello, se volvió un ejemplo a seguir para psicoanalistas y no psicoanalistas. Para sus conocidos fue una gran amiga; para sus hijos, una madre amorosa. Pero, además –y es importante no olvidarlo–, constituye un mito.
Chasing the revolution. Marie Langer, Psychoanalysis and Society es un filme de la directora británica Lily Ford recientemente estrenado. Se suma a una lista de investigaciones que han dado cuenta de la vida, la trayectoria profesional y la injerencia política de Langer en distintas latitudes. A diferencia de la gran mayoría de aquellas aproximaciones divulgadas en su mayoría desde los formatos escritos, este trabajo emplea fotografías, archivos de audio y video, en donde la figura principal es Marie Langer. El documental permite hacernos una idea más íntima de Mimi, como era llamada con cariño por amigos, conocidos y colegas. Además ha convocado a familiares, cofrades, compañeros de ruta, alumnos e historiadores para dar cuenta del impacto de la labor de la vienesa. Entre los convocados a rendir testimonio se encuentran personas que habitan lugares por los cuales transitó Marie Langer y sus ideas: Viena, Londres, Buenos Aires, la Ciudad de México y Costa Rica, son sólo algunos de ellos. En escena encontramos a los hijos de Langer, Verónica y Tomás; las psicoanalistas Alicia Lagarrigue, Claudia Borensztejn, Catalina Bronstein, Marcela Boutellier, Ursula Hauser, Virginia Ungar; los historiadores, Alejandro Dagfal, Hugo Vezzetti, Mariano Plotkin y yo mismo .
El guión de Lily Ford, acompañado de ese amplio abanico de testimoniantes permiten hacerse una idea integral de quién fue Marie Langer a través de un registro polifónico. Y si bien es cierto que el documental se suma a aquellas respuestas temporales y frágiles, en relación directa con la psicoanalista, con el espacio de enunciación y con el tiempo, constituye una expresión necesaria para comprender de forma más integral quién fue Marie Langer. Las nuevas interrogantes y vehículos ayudan a iluminar elementos vinculados con ella, sobre todo los que abordan el desarrollo de las disciplinas psi (psiquiatría, psicología y psicoanálisis) y la izquierda a lo largo del siglo XX. En ese sentido, aproximarse a la vida de Langer está lejos de ser una revisión anticuaria. Al contrario, se trata de una labor provechosa para el presente, pues a través de su vida se ofrecen múltiples vías para estudiar temas ligados con el corto siglo XX.
El documental de Lily Ford se adhiere de manera original al cúmulo de voces de aquellos que fueron trastocados por el pensamiento y actividad de la vienesa. Pero tiene la virtud, además, de interpelar al espectador y a un amplio número de profesionistas de la salud mental pues provoca tomar posición frente a la profesión sanitaria y el compromiso social.
El documental es de acceso gratuito y de difusión libre. Su versión original está narrada en inglés y cuenta con una opción subtitulada al español. Ambas pueden verse aquí.
Martín Manzanares Ruiz
Egresado del Colegio de Estudios Latinoamericanos por la UNAM, licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma Metropolitana. Maestro en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora y candidato a doctor en Historia por la Universidad Iberoamericana. Actualmente es co-coordinador del Seminario Permanente de Historia y Antropología de la Salud Mental. Sus líneas de investigación se relacionan con la historia reciente en América Latina, la historia del psicoanálisis y el estudio de los exilios en México durante el siglo XX.