Nuestros políticos siguen viendo a la discapacidad desde los prejuicios. Las declaraciones de Jaime Rodríguez en el debate presidencial pasado nos dieron una buena pista de ello. Aquí una revisión de lo dicho y propuesto por los candidatos, así como los esfuerzos ciudadanos por mejorar la discusión y la participación política de las personas con discapacidad en estas elecciones.

El candidato independiente a la presidencia, Jaime Rodríguez, “El Bronco”, lo dijo sin titubeos en el primer debate presidencial: "Tenemos que mocharle la mano al que robe, así de simple. Yo presentaré una iniciativa al Congreso, a ver si los diputados de ellos [de los otros candidatos presidenciales] se atreven a aprobarla".


Ilustración: Fabricio Vanden Broeck

La declaración confirmó la ignorancia (o desinterés) del candidato en cuanto a temas de derechos humanos, además de su desconocimiento de uno de los principales puntos de la Constitución Política de México: el artículo 22 prohíbe “las penas de mutilación y de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualquiera otras penas inusitadas y trascendentales”.

Sin embargo, el comentario revela algo más. El mensaje del candidato refuerza una idea que existe todavía hoy sobre la discapacidad, aún cuando se intenta ocultar en la corrección política –que lo haya dicho públicamente no significa que sea el único que cree en este tipo de castigos–. Atrás de la propuesta del “moche” se esconde nada menos que el pensamiento de que el cuerpo mutilado es una forma de castigo constante, de un padecer continuo que puede ser más doloroso que la misma muerte.

Después del debate, la mayoría de los comentarios en las redes sociales replicaban memes de personas con manos mutiladas por robar, hasta Enrique Peña Nieto apareció en esas imágenes virales. Irónicamente, por manipulación de la fotografía era posible ver a una persona con mutilación en un cargo público. Así, estas imágenes dejaban ver algo que se vió por única vez en el debate a la presidencial del  2000 con la participación del candidato del Partido Democracia Social, Gilberto Rincón Gallardo, un referente de la población con discapacidad

No es ninguna revelación decir que pocas veces vemos a altos funcionarios públicos con discapacidad. Los casos como el del presidente del congreso en Perú, Luis Galarreta, quien tiene prótesis en ambos brazos, son contados. Es una realidad que ilustra por qué de hecho hay quien sostiene que la discapacidad es un castigo.

La amenaza de cortar manos usa la concepción más primigenia del estigma: la marca de los cuerpos para buscar en el escarnio una forma, no de justicia, sino de penitencia. La propuesta de “El Bronco” tiene como fin imponer un signo en el cuerpo para categorizar a quien lo porta. Ese es el estigma al que se enfrentan por lo regular las personas con afectaciones corporales, que van desde manchas en la piel hasta la incompletitud debido a alguna lesión, secuela por algún accidente, malformación o amputación de miembros.

Un ejemplo de cómo las declaraciones fáciles, ligeras, hechas a bote pronto sin el mínimo análisis, reflejan más de lo que se cree. Lo que el candidato independiente dijo refuerza años de estereotipos, décadas de ideas acerca de la discapacidad como un lastre y no como parte de la diversidad. Revelan la discusión tan plagada de prejuicios a la que se enfrenta el tema de la discapacidad en México.

Esto da pie a conocer cómo es vista y abordada la discapacidad en las propuestas de los candidatos a la Presidencia de México. Lo dicho por “El Bronco” podría parecer una anécdota más, pero una mirada suspicaz deja claro que el tema de la discapacidad es apenas un bosquejo en la mente de los candidatos a la presidencia. 

¿Plataformas incluyentes?

Hay distintos niveles para analizar las propuestas sobre discapacidad en este proceso electoral: la participación de las personas con alguna discapacidad en las candidaturas a ocupar un cargo de elección popular, las coberturas periodísticas sobre el tema, el trabajo de las personas en el proceso (desde la accesibilidad e inclusión como funcionarios de casilla), la forma en la que los candidatos se refieren a esta población y, por supuesto, las propuestas concretas que los políticos plantean para este sector.

Sobre este último punto, más allá de las entrevistas focalizadas, revisamos las propuestas dirigidas a las personas con discapacidad que han sido publicadas en las plataformas de cada candidato a la presidencia; las que se supone que son creadas para gobernar para todos. Solo dos de los candidatos incluyen abiertamente el tema de discapacidad en sus plataformas: Ricardo Anaya y Margarita Zavala, ambos también  fueron los únicos que mencionaron a esta población en el primer debate presidencial.

En las propuestas de la página oficial de la candidata independiente Margarita Zavala, las personas con discapacidad son nombradas en el apartado “Un México solidario” donde explica que una de sus iniciativas es “apoyar solidariamente a quienes más lo necesitan”. Aunque no dice cómo, ni explica la creación de programas puntuales, la candidata afirma que buscará “generar estrategias focalizadas para ayudar a grupos vulnerables, incluyendo pueblos indígenas, personas con discapacidad y otras personas en estado de vulnerabilidad”.

Da algunos detalles en las “estrategias focalizadas”. Ahí, la candidata se refiere a dejar el paradigma asistencialista para transitar a la inclusión y los ejes que plantea están enfocados en promover la educación inclusiva y la accesibilidad en los espacios públicos y en las comunicaciones, aunque no explica con detalle cómo alcanzaría esas metas.

Por su parte, Ricardo Anaya es el único que hace referencia a la Convención sobre los Derechos de las personas con discapacidad en su proyecto. En el apartado “Plataforma del Frente”, detalla en el punto 12 que su propuesta para esta población es: “Establecer políticas públicas transversales que garanticen los derechos de las mujeres, los niños, niñas y jóvenes, las personas adultas mayores y las personas con discapacidad; con un enfoque de inclusión social, sin discriminación o algún tipo de violencia” y continúa explicando que promoverá la participación económica de este sector e iniciará un proceso de armonización de  la Convención.

La página oficial de José Antonio Meade, no se refiere a la discapacidad en ninguna de sus “7 propuestas por la nación” ni sus “Compromisos por la nación”. En el primer debate, el candidato del PRI  tampoco mencionó a las personas con discapacidad y, si bien hace una autoreferencia a su condición de vitiligo en sus spots promocionales, no hay personas con discapacidad como parte del público al que le habla o se dirige.

Lo mismo pasa con el candidato del partido Morena, Andrés Manuel López Obrador,  quien no incluye a este sector en lo que él llama “Proyecto 18” conformado por  sus “Ejes principales del Proyecto de Nación 2018-2024”  Esto, empero, contrasta con el hecho de que Morena sea el único partido que ha transmitido spots que incluyen Lengua de Señas Mexicana (LSM) y que su página web sea accesible para las personas con discapacidad. Lo anterior fue reconocido por distintas organizaciones civiles como la Coalición de Personas Sordas (Copesor).

Por su parte, en la página web “Bronco independiente” del candidato Jaime Rodríguez, no se encuentra ninguna iniciativa dirigida a la población con discapacidad, aunque algunas podrían referirse al tema como en el caso del apartado “Quitar el asistencialismo”, donde el candidato señala: “¡A los huevones nada, a los que trabajan todo! Claro que se apoyará a los que verdaderamente lo necesiten”.

Coberturas alternas

En tiempos electorales, informar con un enfoque de inclusión y colocar el tema de discapacidad en las agendas de los medios de comunicación no es sencillo, sobre todo en medio de los de los ataques y de discursos centrados en hablar del adversario.

Sin embargo, hay alternativas para saber qué proponen los candidatos en materia de discapacidad. Es el caso del portal “Yo también”, una iniciativa de la periodista y activista en temas de discapacidad Katia D´Artigues, que permite conocer el punto de vista de los candidatos sobre las problemáticas a la que se enfrenta esta población, así como sus propuestas para atenderla, a través de preguntas formuladas directamente a ellos.

En estas entrevistas es posible conocer visiones más detalladas, así como los desacuerdos que existen entre los candidatos. Por ejemplo, al referirse al Teletón, iniciativa de Televisa en funciones desde hace más de una década y que se ha centrado en la rehabilitación, el candidato Ricardo Anaya presumió que como diputado promovió el reconocimiento a Fernando Landeros –presidente de la fundación– con la medalla “Belisario Domínguez”. Este reconocimiento fue cuestionado con base en las críticas que organizaciones civiles y el Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han hecho al Teletón por replicar mensajes que promueven el modelo asistencialista y la caridad hacia las personas con discapacidad.

La opinión del candidato Andrés Manuel López Obrador, en este sentido es la contraria. Éste critica el papel del Teletón porque, desde su punto de vista, “el Estado no puede renunciar a su responsabilidad de cumplir con los derechos humanos de todos”.

Al trabajo que realiza “Yo también” se suma otra propuesta ciudadana: “Yo elijo” es una iniciativa para que las personas con discapacidad sean observadores electorales en las jornadas del próximo 1 de julio. La propuesta fue impulsada por el comunicólogo Elías Elvín Roja y apoyada por la organización “La Pirinola” desde el proceso electoral del 2012; le apostaron a que las personas con discapacidad fueran agentes activos en el proceso de monitorear las elecciones presidenciales. Esta propuesta busca, además, que las personas con discapacidad conozcan y promuevan sus derechos y responsabilidades como ciudadanos. Buscan acercarse a esta población, a través de las redes sociales de “Yo elijo”, no sólo en la Ciudad de México sino en diferentes partes del país.

Como para las mujeres la participación política es todavía un camino con obstáculos, no solo para participar, sino al momento de ejercer su derecho a la vida política, algo similar enfrentan las personas con discapacidad. A diez años de que México firmó y ratificó la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, esta población quiere ser reconocida e incluida como parte activa de la vida política en el país, aún cuando los políticos se nieguen a verla y a reconocer el potencial que estas personas tienen más allá de los enfoques “inspiradores”.

Las acciones para revertir el hecho de que los candidatos no incluyan a esta población en sus propuestas también corresponden a las propias personas con discapacidad. Está pendiente una agenda que afiance su presencia y permanencia en la política de un país que todavía las mira exclusivamente desde la asistencia.

 

Priscila Hernández
Periodista especializada en la cobertura de derechos humanos, con énfasis en temas de discapacidad. Premio Internacional de Periodismo Rey de España 2009.

Emma González
Psicóloga y perteneciente al grupo psicoanalítico Montealbán en atención a la psicosis. Colabora en la clínica jurídica del PUDH de la UNAM y actualmente está a cargo de un programa piloto para la desinstitucionalización psiquiátrica.