Lo que una iniciativa de participación ciudadana en redes sociales recogió entre la comunidad de personas con discapacidad sobre la experiencia de votar en México.


La perspectiva de las elecciones más grandes en la historia de México eran un buen motivo para ver cómo es la experiencia de una jornada electoral para las personas con discapacidad en este país. En principio, nadie puede quedar fuera del proceso de participación democrática, pero los prejuicios y la infraestructura no necesariamente lo facilitan.

Desde 2017, el INE anunció que los comicios de este año —además de ser los más grandes y caros en la historia de México— serían los más incluyentes. Junto con la noticia se dio a conocer el protocolo a seguirse en caso de que una persona con discapacidad (así como mujeres embarazadas y adultos mayores) acudiera a votar. El protocolo incluía lineamientos prácticos para garantizar el derecho a votar y a ser funcionario de casilla. Sin embargo, centraba su atención en los individuos con discapacidades físicas y dejaba de lado las necesidades de la población con discapacidad intelectual y psicosocial, que se siguen asumiendo como un tema aparte aunque en principio su derecho de participación en la democracia sea el mismo.

Ilustración: Víctor Solís

Para darle seguimiento al proceso electoral desde la perspectiva de una persona con discapacidad, en la publicación Todo Incluido propusimos una iniciativa digital denominada #VotoAccesibleMX. Se trató de un ejercicio inédito que llamó a los ciudadanos que viven con alguna discapacidad a utilizar el hashtag #VotoAccesibleMX en Twitter y Facebook el día de las elecciones (1 de julio), acompañando publicaciones que relataran su experiencia electoral, fuera como funcionarios de casilla o como votantes.

La solicitud para los usuarios fue que en sus narraciones breves describieran cuatro puntos relacionados con la simpleza del proceso y la ubicación de la casilla en la que emitieron su voto. Después, cada publicación fue registrada en un mapa que contiene las denuncias sobre las negligencias enfrentadas o, en su caso, las experiencias satisfactorias que fueron tomadas como casos de éxito. Todas ellas van acompañadas de imágenes o videos para comprobar la veracidad del testimonio. La idea del mapa era hacer una cartografía electoral desde la perspectiva de un ciudadano con discapacidad para detectar tendencias sobre inaccesibilidad o prácticas discriminatorias que este sector de la población pudiera enfrentar en determinados lugares de México. El mapa en construcción puede consultarse aquí y días después de las elecciones continúa alimentándose con testimonios que siguen llegando a la redacción, aunque en su mayoría provienen del área metropolitana.

En general, las  experiencias recogidas muestran los esfuerzos de inclusión que se hicieron durante las elecciones y también la forma en la que la sociedad mexicana percibe la discapacidad. A pesar de espacios públicos inaccesibles, entre funcionarios de casilla conscientes  y una ciudadanía solidaria, las personas con discapacidad que se presentaron en las casillas sí lograron votar por sus representantes en los gobiernos locales, el Congreso de la Unión y el Presidente de la República.

El Día D

Las casillas electorales se abrieron el domingo a las 8:00 de la mañana. Desde ese momento, la conversación digital en Twitter comenzó a cobrar fuerza con la aparición de algunos testimonios. Mientras tanto, el proceso en Facebook ocurrió de manera paulatina, pues las normas de privacidad propias de la plataforma impiden conocer de manera directa las experiencias y es a través de capturas de pantalla y la generosidad de otros usuarios que comienzan a surgir algunas historias.

Cuando la jornada electoral está a 4 horas de concluir, algunos usuarios de Twitter comparten con la redacción de Todo Incluido el testimonio de María, una mujer con Síndrome de Down que se desempeña como funcionaria de casilla en el estado de Jalisco y cuenta estar “feliz de ayudar”. De acuerdo a datos del Instituto Nacional Electoral, al igual que ella, más de 1400 personas con alguna condición “discapacitante” ejercieron ese rol a lo largo del país.

Eder, un votante de la Sección 1963, en Tehuacán, Puebla, no tuvo tan buen día electoral, pues para ejercer su participación en la casilla que le correspondía tuvo que ser cargado por vecinos y funcionarios electorales para poder llegar a las instalaciones. Esta práctica se repitió con todos aquellos ciudadanos que acudieron a esta casilla, lo mismo que a la correspondiente de la Sección 2631 en el Estado de México en sillas de ruedas o con dificultades de movilidad, pues se enfrentaron a unas largas escaleras que simplemente no podían subir si no era con asistencia.

La selección de espacios en los que se instalan las casillas electorales corresponde al número de votantes por sección. Generalmente se utilizan espacios como escuelas o instituciones públicas para que los habitantes de la sección acudan a emitir su voto, suponiendo que éstas cuentan con las mejores condiciones para ello. Pero los testimonios revelan que esto no siempre es así y que la autoridad electoral no se preocupa por asegurarse de que sean espacios verdaderamente accesibles. Algunas escuelas no cuentan con la infraestructura adecuada para el acceso, y hay lugares en que las propias calles impiden el libre ejercicio del voto. Más allá de las elecciones, son hechos que crean una barrera permanente para quienes las habitan y transitan día con día.

A los testimonios de Eder en Puebla y los votantes de la sección 2631 del Estado de México se suma el de Palmira Iglesias, quien muestra un espacio en la sección 1032 del estado de Michoacán al que es muy difícil acceder si se utiliza una silla de ruedas, pues cuenta con una plataforma elevada y no tiene una rampa que permita ingresar en la casilla. Las dimensiones del espacio tampoco permiten que quepa la herramienta de movilidad a lo ancho.

Otra de las barreras recurrentes entre las personas con discapacidad motriz que requieren una silla de ruedas es la altura de las mamparas y las ubicación de las urnas. El usuario de Twitter @rowan777mx denunció que su hijo tuvo que votar a un lado de estos espacios en la sección 4327 de la Ciudad de México, pues las mamparas le eran inaccesibles. El uso de mamparas que se ajusten al ciudadano que las requiera debería estar garantizado, pues muchas condiciones de discapacidad lo requieren. Fue el caso, por ejemplo, de Axel, un joven con discapacidad intelectual que además utiliza silla de ruedas. Acompañado por su madre, utilizó una mampara especial y con toda libertad emitió su voto. En su casilla, ubicada en la sección 3087 de Jalisco, se levantó el Censo sobre Discapacidad para conocer cuántas personas de este sector de la población acudieron a votar.

Algo que resaltar es el desempeño de los funcionarios de casilla y la solidaridad entre miembros de la sociedad civil que ayudaron a lidiar con las adversidades. Mediante un video recibido a través de Whatsapp (un canal que no fue considerado en la planeación de la estrategia digital, pero que resultó útil), Jorge relató que tuvo que ser cargado para ejercer su voto en la casilla ubicada en una de las instalaciones de un Conalep ubicado al poniente de la Ciudad de México. Los funcionarios de casilla se sintieron tan apenados que buscaron facilitar su experiencia llevando hasta él los materiales necesarios para emitir su voto, algo a lo que Jorge se negó porque quería vivir el proceso electoral como cualquier otro ciudadano.

Para dar cuenta de la variedad, rescatamos también las experiencias de personas con discapacidad visual. Por ejemplo, Márgara Bravo acudió a la Sección 0722 de la Ciudad de México acompañada de Owen, su perro de asistencia que incluso verificó que la tinta indeleble estuviera bien aplicada en el dedo correspondiente. La presencia del canino es uno de los ajustes en el protocolo del INE que señala que, quienes sean usuarios de este tipo de asistencia, pueden circular libremente por las casillas.

También en la Ciudad de México, pero en la Sección 1364, Valeria compartió su experiencia como mujer con discapacidad visual. Ella emitió su voto utilizando las plantillas en braille que le permitieron elegir libremente al candidato de su elección. Esto no sucedió de la misma manera en la sección 1448 de San Luis Potosí, donde Isabel del Castillo mostró preocupación por el destino final de su voto ya que las plantillas a las que tuvo acceso no correspondían al tamaño de las boletas.

A pesar de las fallas, el comportamiento de los funcionarios de casilla y de los ciudadanos que asistieron a la población en situación de discapacidad revela una sociedad mucho más dispuesta a convivir con la diversidad de lo que quizás supondríamos. Sin embargo, los testimonios sugieren que haca falta capacitación sobre las acciones y comportamientos a seguir frente a las personas con discapacidad, algo que ciertamente no depende de la autoridad electoral ni de un día en particular, sino que debe ser una responsabilidad asumida cotidianamente por el Estado.

Para la siguiente elección

En la imagen se muestran las estadísticas del hashtag #VotoAccesibleMX correspondientes a la red social Twitter

#VotoAccesibleMX fue la primera iniciativa colaborativa de este tipo emprendida por un medio. Es un ejercicio digital que deja ver la apropiación que las personas con discapacidad han logrado sobre las tecnologías de información y comunicación, y que son una herramienta a su alcance para ser escuchados y visibilizados. Ya sea en las redes sociales o en las móviles, la discapacidad comienza a tomar forma de movimiento social con demandas concretas.

Hay que señalar que el hashtag fue lanzado un par de semanas previas al proceso electoral y desde ese momento se registraron interacciones. Nos llegaron algunos recordatorios sobre el acceso a la información a través de la Lengua de Señas Mexicana cortesía de la Comisión de las Personas Sordas (COPESOR) y la colaboración de los miembros del colectivo “La disCAPACIDAD nos une”, conformada por más de 70 personas provenientes de distintas organizaciones y asociaciones civiles que trabajan con y para las personas con discapacidad, quienes tomaron la iniciativa como propia y la reprodujeron en sus redes sociales para documentar experiencias y generar mecanismos de transporte a las casillas para usuarios que lo requirieran.

Las enseñanzas que este ejercicio están relacionadas con el uso de las redes sociales, como el hecho de que Facebook dificulte resultados confiables e inmediatos. Pero más importante aún, deja ver que debemos poner atención en la variedad de condiciones asociadas a la discapacidad, pues la ausencia de protocolos que incluyan a personas con discapacidades intelectual y psicosocial es notable. Esto se corresponde con la pequeña cantidad de testimonios recibidos.

El objetivo principal de este ejercicio colaborativo fue que, en sus propias palabras y experiencia, las personas con discapacidad describieran las barreras a las que se enfrentan al momento de hacer algo tan simple –y significativo– como votar. Sus testimonios deberían contribuir a orientar la agenda en materia de accesibilidad, un tema pendiente para el gobierno entrante y para quienes toman como propia la causa de la discapacidad.

 

José Ramón Ibarra
Periodista especializado en temas de discapacidad. Editor del blog Todo Incluido.

Monserrat Ibarra
Divulgadora de la ciencia y docente. Editora adjunta del blog Todo Incluido.