El calentamiento global y la salud

Los problemas ecológicos del planeta sin duda afectan la salud de los seres humanos: la más reciente advertencia es la pandemia de covid-19. Con la nueva serie “El cuerpo ante la crisis ambiental”, los blogs Crisis Ambiental y (Dis)capacidades exploran las consecuencias de esta desestimada relación.

La relación del clima y sus variaciones con la aparición de enfermedades fue reconocida por Hipócrates desde el siglo V a. C. En la actualidad, el interés por este tema se ha renovado por los efectos negativos del calentamiento global (CG) sobre la salud humana. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en el año 2000 hubo un excedente de 150 000 muertes por enfermedades relacionadas al CG.1

¿Cómo ocasiona enfermedades el calentamiento global? Varios estudios han relacionado el aumento de las temperaturas en la atmósfera y los océanos con la aparición o incremento de enfermedades. Indirectamente, el CG también puede amenazar la salud humana al cambiar los patrones climáticos, particularmente al incrementar la intensidad y frecuencia de inundaciones y sequías.2

Además del aumento de la temperatura atmosférica, el CG ha acelerado los ciclos hidrológicos, los océanos han aumentado su temperatura, las capas de hielo se han derretido y los niveles de vapor de agua han aumentado. Las altas temperaturas y las sequías son más prolongadas y se han registrado mayores niveles de precipitación. Lo anterior ha causado muertes por ahogamiento o por inanición. Por si fuera poco, el CG ha provocado el surgimiento, resurgimiento y diseminación de enfermedades infecciosas.3

Ilustración: Kathia Recio

Enfermedades de origen infeccioso

Existen varios factores asociados a la aparición de nuevas enfermedades infecciosas, o bien, al incremento de la incidencia y mortalidad de algunas ya conocidas. Los cambios ecológicos asociados al uso de la tierra (de agrícola a industrial), los nuevos modelos de urbanización, los movimientos de población del medio rural a las ciudades, junto con el cambio climático, son factores que favorecen la expansión de los agentes que transmiten las enfermedades (vectores) y crean las condiciones ideales para que surjan nuevas.4

Un ejemplo de ello está en los insectos transmisores de enfermedades. Cuando un insecto pica al humano, puede transmitir virus o bacterias que son capaces de producir enfermedades. La proliferación de estos insectos responde a cambios estacionales en donde el papel de la lluvia y la temperatura ya han sido demostrados. En el caso de  la relación entre el aumento de la temperatura provocada por el CG y el aumento en los casos de estas enfermedades, ya ha sido observado.

Cuando hay cambios en el clima, el patrón de distribución de las enfermedades también cambia. Por ejemplo, puede darse el caso de que enfermedades originarias de una zona ya no puedan sostener la transmisión, mientras que en otra región surjan enfermedades que no han sido reportadas con anterioridad. Esto se debe a que los cambios en el clima hacen que la distribución geográfica de los vectores cambie. Lo anterior puede resultar en que ciertas poblaciones que nunca habían estado expuestas a determinada enfermedad —y por lo tanto no tengan un sistema de defensa adquirido o no hayan sido vacunadas— se enfermen de manera más grave. Las variables climáticas que pueden afectar la transmisión de las enfermedades por vectores son la humedad, la temperatura, la precipitación, el aumento en el nivel del mar y la humedad del suelo.5 Algunas de las enfermedades más comúnmente relacionadas con el CG son la Malaria, el Virus de Nilo, el Dengue, el Zika, el Chikungunya, entre otras.

Enfermedades de origen no infeccioso

De acuerdo al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC), se ha reportado una disminución en la mortalidad que se relaciona con las bajas temperaturas en algunas regiones del mundo debido a que hay fríos menos extremos,6 mientras que la mortalidad relacionada con el aumento de la temperatura sigue incrementando. Aunque hay sectores de la población más o menos vulnerables a los cambios de temperatura, los factores reconocidos en cuanto al aumento de riesgo de muerte por eventos relacionados con el aumento o disminución de la temperatura son: edad y estado general de salud, estatus socioeconómico, condiciones del hogar, presencia o no de aire acondicionado, entre otros. Estudios científicos han demostrado que las personas de la tercera edad son más sensibles a los cambios de temperatura debido a la dificultad que tienen para regularla.7

Asimismo, se prevé que a lo largo del siglo XXI las enfermedades relacionadas con un aumento en la temperatura aparezcan en muchas regiones del mundo, especialmente en países en desarrollo con bajos niveles de ingresos económicos. Por ejemplo, las regiones donde se registran altos niveles de pobreza sufrirán grados de desnutrición aún mayores por el cambio en las condiciones climáticas y sus efectos en la producción alimentaria.

Por otro lado, bajo las condiciones del CG se pronostican temperaturas promedio más altas, incrementos en las temperaturas de verano y eventos meteorológicos más extremos, entre ellos, ciclones, tornados, huracanes, sequías, inundaciones, etc.8 La exposición al calor puede agravar algunas condiciones médicas preexistentes, por lo que durante las olas de calor, la tasa de mortalidad por ciertas enfermedades ha aumentado. Las muertes por condiciones cardiovasculares y enfermedades respiratorias son las causas más reportadas durante las olas de calor.9

La mortalidad relacionada con las altas temperaturas se debe a la presentación de síndromes bien establecidos, como el golpe de calor. Este sucede cuando la temperatura corporal rebasa los 40 °C, superando los mecanismos de regulación de temperatura del organismo. Durante este trastorno, generalmente se presentan alteraciones del sistema nervioso central. El diagnóstico oportuno es fundamental ya que, si no se toman medidas iniciales, la tasa de mortalidad es muy alta (hasta el 70 %). Además, la exposición a altas temperaturas produce diversos efectos en el sistema circulatorio como el incremento en la viscosidad de la sangre, infartos, embolias o derrames cerebrales.

Ciertas investigaciones han analizado las muertes relacionadas con el calor en ciudades con altas temperaturas y climas cálidos la mayor parte del año. En estas ciudades, son particularmente vulnerables las personas que viven en zonas rurales, pobreza extrema y los adultos mayores. Esta información es importante porque una gran parte de la población mundial vive en ellas, y además explica los límites fisiológicos humanos de tolerancia a las condiciones climáticas que pueden volverse más extremas en este siglo debido al CG. En promedio, la temperatura del aire en muchas ciudades es cada vez más cálida. Por esta razón, la relación entre la temperatura y la tasa de mortalidad en ciudades calurosas es un indicador de cómo los humanos nos hemos adaptado a los cambios del clima y de cómo podríamos vivir en un mundo más caliente. Aunque hay ciudades que ya se han adaptado a periodos predecibles de altas temperaturas, la mortalidad relacionada con el calor aumenta durante las olas de calor. Incluso el CG puede hacer que algunas partes del mundo, donde la densidad poblacional es alta, sean inhabitables si es que la temperatura media global aumenta por lo menos 7 °C.10

Huang y Cols mencionan que las grandes ciudades (donde habita más de la mitad de la población mundial) son más susceptibles a las muertes por calor, debido a diversos factores.11 Algunos de ellos se derivan del efecto de islas de calor urbanas (zonas o áreas metropolitanas que son más calientes que las zonas rurales de la periferia, debido a las actividades humanas), a la mala planeación urbana y a la interacción entre la contaminación atmosférica y el calor. Un ejemplo de lo anterior fue la ola de calor en la ciudad de Chicago en 1995. Esta ola se prolongó durante cuatro días, dejando 437 muertos. Uno de los factores con mayor influencia en el número de muertes fue la edad avanzada. Por otro lado, se registró que el factor protector más importante contra este fenómeno fue el tener aire acondicionado en los hogares.

Es un hecho real y científicamente comprobado que el CG ha afectado y seguirá afectando la salud humana de diversas maneras. Ayudar a los sistemas de salud de todos los países, en particular de aquellos en vías de desarrollo y a los pequeños Estados insulares, es fundamental. Las acciones en este sentido deberán priorizar el refuerzo a la capacidad de los países para analizar y entender la vulnerabilidad, los riesgos y los impactos a la salud humana y ambiental que enfrentan debido al cambio climático. Lo anterior tiene el objetivo de definir estrategias y medidas para proteger la salud humana, en particular la de los grupos más vulnerables. En México, aunque se ha avanzado con medidas como la inclusión del derecho a un medio ambiente saludable para todos en el artículo 4 de la Constitución, la adquisición de compromisos ante el programa especial de cambio climático y la publicación en 2012 de la Ley General de Cambio Climático, entre otros, aún faltan acciones a corto plazo que permitan atender las afectaciones que el CG causa en la salud.

 

Patricia Mussali Galante
Responsable del Laboratorio de Investigaciones Ambientales, Centro de Investigación en Biotecnología, Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Directora de Investigación y Posgrado, UAEM.

 

Otros textos de esta serie:

La integridad ecológica en la salud y el bienestar” de Enrique Martínez Meyer.

Cuerpos y desastres naturales: las personas con discapacidad” de Alejandra Donají Núñez.

Los efectos de la actividad minera en la salud de los mexicanos” de Marlene Cortez-Lugo, Urinda Álamo-Hernández y David Hernández-Bonilla.


1 Frumkin, H., J. Hess, G. Luber, J. Malilay, Mi. McGeehin. (2008). Climate Change: The Public Health Response. American Journal of Public Health. 98: 435-445;-Kovats, R., D. Campbell-Lendrum, F. Matthies. (2005). Climate change and human health: estimating avoidable deaths and disease. Risk Annals. 25: 1409–1418

2 Easterling, R., A. Meehl, C. Parmesan, S. Changnon, T. Karl, L. Mearns. (2000). Climate extremes: observations, modeling, and impacts. Science. 289: 2068–2074

3 Ebi, K. (2014). Health in the New Scenarios for Climate Change Research. International Journal of Environmental Research Public Health. 11: 30-46; Epstein, P. (2001). West Nile Virus and the Climate. Journal of Urban Health: Bulletin of the New York Academy of Medicine. 78: 367-71.

4 IPCC. Intergovernmental Panel on Climate Change: IPCC third assessment report (2001a). Genova, Suiza.

5 Haines, A., R. Kovats, D. Campbell-Lendrum, C. Corvalan. (2006). Climate change and human health: Impacts, vulnerability and public health. Public Health. 120: 585–596

6 Semenza J. (2014). Climate Change and Human Health Int. J. Environ. Res. Public Health, 11: 7347.

7 Piñeiro-Sande N., J. Martínez Melgar, E. Pardavila, J. Rodríguez García. (2004). Golpe de calor.  Emergencias. 16: 116-1252; Sherwood, S., M. Huber. (2010). An adaptability limit to climate change due to heat stress. Proceedings of the National Academy of Sciences. 107: 9552–9555

8 Bobb, J., D. Roger, M. Bell, F. Dominici. (2014). Heat-Related Mortality and Adaptation to Heat in the United States. Environmental Health Perspectives. 122: 811

9 Hajat, Sh., T. Kosatky.  (2010). Heat-related mortality: a review and exploration of heterogeneity Journal of Epidemiology and Community Health. 64: 753-760

10 Harlan, SH., G. Chowell, Sh. Yang, D. Petitti, E. Morales Butler, B. Ruddell, D. Ruddell. (2014). Heat-Related Deaths in Hot Cities: Estimates of Human Tolerance to High Temperature Thresholds. Journal of Environmental Research and Public Health. 11: 3304-3326

11 Huang, C., Barnett, A., X., Wang, P. Vaneckova, G. Fitzgerald, S. Tong. (2011). Projecting future heat-related mortality under climate change scenarios: a systematic review. Environmental Health Perspectives. 119: 1681-90.