En la campaña y en sus primeros actos como presidente se adivinan tres acercamientos diferentes y contradictorios de Andrés Manuel López Obrador con respecto a la discapacidad. ¿De qué tratan y por qué nos deben preocupar?

Estoy confundida. ¿Qué piensa Andrés Manuel López Obrador con respecto a las personas con discapacidad y su inclusión plena en la sociedad? ¿Cuál debe ser la responsabilidad del Estado para garantizar el ejercicio pleno de sus derechos humanos? No sé la respuesta. Hay señales encontradas para responder a estas preguntas. Pareciera que hay tres López Obrador al respecto: el que escribe en términos de derechos humanos, el que habla en tono meramente asistencial y de caridad y el que manda un presupuesto que, si bien aumenta el dinero destinado al sector por transferencias económicas a personas con discapacidad en situación de pobreza, también hace recortes que afectan a este sector de la población, además de que olvida conceptos clave, como “inclusión”, en las leyes que envía al Congreso.

Ilustración: Víctor Solís

Primer AMLO: Discurso en clave de derechos humanos

El 3 de mayo pasado, a 10 años de la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en Yo También, AC publicamos un cuestionario que contestaron todos los candidatos —y la entonces candidata— a la Presidencia.  Me tocó gestionar personalmente que AMLO contestara el cuestionario, mismo que llegó directamente del correo y whatsapp de Tatiana Clouthier, coordinadora de campaña, a quien acosé amablemente para que publicáramos las respuestas en ese día simbólico.

Bárbara Anderson, mi socia y gran editora, lo tituló “Menos Teletón y más responsabilidad del Estado”. El texto de Andrés Manuel criticaba con detalles la ineficiencia de muchas instituciones del Estado que debían vigilar que los derechos humanos de personas con discapacidad se respetaran: lo mismo la Comisión Nacional de Derechos Humanos que el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las personas con discapacidad (Conadis) y hablaba de la responsabilidad del tomar medidas “legislativas,  financieras y otras que sean necesarias para asegurar la vida independiente de las personas con discapacidad en la comunidad”.

Hablaba claramente de promover un cambio de conciencia hacia las personas con discapacidad “transitando de una concepción de ‘carga social’ a ‘socialmente útiles’” y propuso la creación de un Instituto de Atención a la Discapacidad que estaría encabezado por una persona con discapacidad. También habló de comunicación oficial en formatos accesibles; de la importancia de la educación inclusiva; de supervisar que todos los edificios del gobierno y privados sean accesibles; de dar créditos para PyMEs de personas con discapacidad; de atender la violencia extra con la que viven grupos en situación de vulnerabilidad.

Destaco un párrafo en especial:

“Se asumió que con el simple hecho de hablar de personas con capacidades diferentes y construir ‘teletones’ por todos lados se resolvería el problema, y la evidencia muestra que no es así, y que el Estado no puede renunciar a su responsabilidad de cumplir con los derechos humanos de todos, con especial énfasis y rapidez, a favor de quienes viven en mayores condiciones de desventaja y marginación”.

En fin, si bien las 12  preguntas estaban diseñadas para que supiéramos más o menos cuál era la visión del candidato sobre el tema, quizás en la última pregunta, de tono personal, se asomó un AMLO distinto. “Si hubiera tenido una discapacidad, ¿cómo se imagina que hubiera sido su vida?”, la respuesta del tabasqueño fue: “No hubiera podido estudiar. Mi proyecto de vida se habría visto truncado”. Andrés Manuel cumplió 65 años este noviembre. Lo que describe, en Tepetitán, Tabasco, hubiera sido el caso casi con seguridad, pero no lo es ahora. Es una lástima que fue un cuestionario y no una entrevista con posibilidad de ahondar en el tema y ¡ no quedarme con la duda.

Segundo AMLO: Mensaje a Teletón

El 8 de diciembre, día del Teletón 2018, López Obrador sorprendió con un mensaje grabado que mandó a la transmisión del evento desde la presa de Malpaso, Chiapas. Sorprendió su apoyo, en parte, porque el presidente había hecho críticas puntuales y muy duras al Teletón en años anteriores (como Gerardo Fernández Noroña, quien también mandó un video). Pero sorprendió, además, el tono del mensaje mismo.

Términos como “solidaridad”, “amor al prójimo” y “fraternidad” que fueron usados para referirse al Teletón acompañan también su programa de transferencias económicas de 1,272 pesos mensuales a 1 millón de personas con discapacidad en situación de pobreza. ¿Dónde quedó la responsabilidad natural del Estado que apareció muy claramente en sus respuestas al cuestionario publicado el 3 de mayo?

Lo del 8 de diciembre fue sorprendente por las muchas críticas que ha recibido el Estado —que no el Teletón, una organización privada—, en apoyar al segundo.  Éstas provienen no sólo de organizaciones de la sociedad civil mexicana, sino del el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, que en 2014 consideró que hay que “establecer una distinción clara entre el carácter privado de las campañas Teletón y las obligaciones que el Estado debe acometer para la rehabilitación de las personas con discapacidad”.

El Teletón fue creado hace 21 años para la rehabilitación de niños y niñas con discapacidad neuromusculoesquelética, luego amplió su oferta al autismo y al cáncer, pero no atiende a niños con otras discapacidades. Atiende a menos del 5% de los niños, niñas y adolescentes menores de 18 años con discapacidad que necesitan rehabilitación en el país.

Este año, el Teletón recaudó 376 millones 190 mil 205 pesos, con donativos de estados como Yucatán, Sonora, Chihuahua, Querétaro e Hidalgo, para el mantenimiento de sus CRIT (Centros de Rehabilitación Teletón). El presupuesto público de algunos estados de la República resulta en descuidos a los CREE (Centros de Rehabilitación y Educación Especial) públicos que sí atienden al resto de la población con discapacidad, independientemente del tipo de discapacidad o edad.

Finalmente, una pista sobre este Andrés Manuel es su insistencia en usar el término “discapacitados” o “personas con capacidades diferentes” para hablar de las personas con discapacidad. Esto no es menor viniendo de su figura, pues contribuye a posicionar un término incorrecto, que además promueve un estereotipo hacia las personas con discapacidad como sujetos de caridad y no derechos. El video mencionado es un ejemplo claro.

Tercer AMLO: reducción del presupuesto y falta de legislación

Este tercer López Obrador se parece un poco al que apareció en el Teletón.

Estamos a 17 días de que asumió el poder y no ha nombrado a nadie al frente del Conadis; la institución sigue apareciendo en Twitter con la imagen del gobierno anterior, sin el color vino de Morena que ahora tienen todas las cuentas oficiales.

Eso sí, suspiramos de alivio este sábado cuando vimos que sí está contemplada en el presupuesto, aunque con menos dinero. En 2018 Conadis recibió 57 millones 5 mil 567 pesos y el 2019 se planea darle 53 millones 911 mil 717 pesos.

Hay que revisar con mucho mayor detenimiento el presupuesto, pero doy algunas pinceladas:

• El presupuesto destinado al Programa para la Inclusión y Equidad Educativa de la SEP que hace programas destinados a la inclusión o atención de grupos como personas indígenas, migrantes, jóvenes o personas con discapacidad en México se redujo en al menos 24%.

• Le tumbaron 100 millones de pesos (de 500) al Fondo para la Accesiblidad en el Transporte Público para personas con discapacidad.

• Se recortó de 43.7 millones a 25 millones el presupuesto del Programa de Atención a personas con discapacidad del DIF.

Dirán que hay que considerar que el presupuesto para el rubro de discapacidad aumentó considerablemente por las transferencias anunciadas que, además, Andrés Manuel López Obrador incluyó en la lista de sus 10 programas prioritarios en la consulta popular del 23 y 24 de noviembre. Eso es cierto y si bien las transferencias económicas a personas con discapacidad en situación de pobreza son una medida necesaria, también tienen un dejo de asistencialismo

A propósito de esto, los 7 mil millones de pesos destinados a los apoyos de los que da cuenta el presupuesto sólo alcanzarían para 450 mil beneficiarios a razón de 1272 pesos mensuales, no el millón prometido. Y eso sin contar ningún gasto de administración.

También quedan dudas sobre el lugar destinado a las personas con discapacidad en otros programas del próximo gobierno. Por ejemplo, en el programa de “Jóvenes construyendo el futuro”: ¿dará trabajo a jóvenes con discapacidad?, ¿se hará un esfuerzo porque sean al menos el 10% de la población beneficiada?

¿Qué hay de las 100 nuevas universidades?, ¿serán inclusivas y accesibles a jóvenes con discapacidad? El pasado 12 de diciembre, el presidente envió a la Cámara de diputados una iniciativa para reformar los artículos 3, 31 y 73 de la Constitución que garantizarían el derecho a estudiar desde preescolar hasta la educación superior, entre otros temas, que no consideran la inclusión.

¿Cuál López Obrador gobernará pensando en las personas con discapacidad? Lo que nos gustaría escuchar, y aquí vuelvo al inicio, es al López Obrador que hablaba de la atención a personas con discapacidad bajo un modelo de derechos humanos en todas las áreas, de manera transversal e interseccional. Confiemos en que el primer AMLO sea el que domine.

 

Katia D’Artigues

Periodista. Co-fundadora de YoTambién AC.