Aunque son pocos y sean impuestos, la enfermedad también tiene algunas ventajas. Este texto cuestiona por qué se supone que habríamos de renunciar a esos poquísimos privilegios y, además, hacerlo sonriendo.
Esther Charabati
Odio a los sanos… y a los optimistas
Odio a los sanos. Odio la sonrisa de superioridad con la que se pasean por el mundo. Odio que se crean inmunes a los males de los demás. Nunca se quejan, nunca se sienten mal.
Del uno al 10. Dos reflexiones sobre el dolor
¿Por qué los médicos insisten en “medir” el dolor? Un texto sobre la frustración ante la experiencia inconmensurable del dolor, y un intento de aliviarlo con acupuntura.
Cuando pensaba que la cura era magia
Un recorrido a través de la búsqueda de respuestas al malestar. Entre los médicos que no parecen tener tiempo para tomar una llamada, acupunturistas confiados que no cobran la consulta y un misterioso “Capitán de las galaxias”, la cura no es magia, pero tampoco está en donde suponemos.
Apóstoles de la salud
A la enfermedad la escoltan un millar de dudas: qué contar, cómo dejarse acompañar por los amigos, decidir si probar un nuevo remedio herbario o hablar con el brujo que recomendó la vecina. Todas tienen en el fondo una más grande e incómoda: en quién recae la cura.