La narrativa de la excepcionalidad: personas con discapacidad y deporte

Es muy probable que en estas semanas hayamos leído más de una vez que la cobertura de los Juegos Paralímpicos fue deficiente, y es verdad. El problema mayor, sin embargo, está en la cobertura sobre la discapacidad el resto del tiempo.

La delegación mexicana jugó un excelente papel en los Paralímpicos de Tokio 2020. Sesenta atletas, veintinueve mujeres y 31 hombres, pusieron alma y vida en esta edición de los juegos. Llegaron a esta importante contienda con 289 medallas obtenidas en sus doce participaciones anteriores. Su propósito en esta edición era llegar a trescientas medallas, con cien de oro. La meta se superó. ¿Qué hay detrás de tales experiencias de éxito? Personas con discapacidad.

Según datos del Inegi, 16.5 % de la población en México tiene alguna discapacidad. Es una cantidad considerable que, sin embargo, no cuenta con las políticas públicas necesarias para garantizar el acceso a todos sus derechos. El acceso a un empleo digno y bien remunerado, por ejemplo, no es algo que pueda garantizarse a este sector. Y, si bien es cierto que el Estado ha hecho algunos intentos para lograrlo, las medidas que se han tomado hasta ahora son en muchos casos insuficientes, inconsistentes o erróneas. La lista de necesidades a cubrir teniendo una discapacidad incrementa el costo de vida notablemente, y eso, frente a las pocas oportunidades de obtener recursos económicos, complica la situación. Además de alimentación, vivienda, servicios y salud, las personas con discapacidad tienen que costearse aditamentos y apoyos derivados de su condición si se quieren paliar las barreras puestas por el entorno.

Si la persona en cuestión pretende dedicarse de lleno al deporte, los costos se incrementan todavía más, y existe el riesgo de incurrir en un desbalance importante entre los ingresos y los gastos.

¿Por qué, cuando se trata de las personas con discapacidad, el Estado y la sociedad permiten que no figuremos o que vayamos un paso atrás? Se han preguntado, por ejemplo, ¿por qué no existe el mismo financiamiento para los deportistas paralímpicos que para los olímpicos? ¿Incluso cuando los primeros ganan más medallas?

En México ser atleta de alto rendimiento y tener alguna discapacidad complejiza la ecuación desempeño-logros-subsistencia. Estas personas deberían contar con apoyos institucionales que les permitieran desarrollarse en la disciplina elegida, sin embargo, el presupuesto destinado a este rubro suele ser insuficiente. Los mecanismos y lineamientos para conseguir apoyos y becas deportivas varían según el estado de la República del que se trate, y lo que se obtiene a nivel federal está sujeto a diferentes variables, que muchas veces les someten a periodos de incertidumbre y estrés.

Por otra parte, el presupuesto existente se reparte bajo el criterio de rendimiento y logros específicos. Pero, ¿cómo consolidarse como atleta sin antes contar con el apoyo necesario?

En las redes sociales nos encontramos constantemente con atletas con discapacidad buscando patrocinios. También hay casos en los que se recurre al comercio informal y a otras soluciones del tipo para no perder la posibilidad de cumplir el sueño deportivo.

¿Qué está haciendo falta en este país para brindarle a sus atletas con discapacidad mejores condiciones? Esa es una pregunta que urge contestar.

Ilustración: Kathia Recio

Sin embargo, la discapacidad no se puede voltear a ver solamente si ésta logra superar las expectativas de los públicos. Es muy probable que entre el 24 de agosto y el 5 de septiembre del presente año, hayamos leído más de una vez que la cobertura de medios para los Juegos Paralímpicos fue deficiente si se compara con la que se hace de los Juegos Olímpicos convencionales, y es verdad. También es verdad que, comparado con la presencia que el tema tenía unos diez años atrás, ha habido mejoras importantes. Pero sobre todo es cierto que el resto del tiempo ––fuera del contexto de los logros “extraordinarios”–– no se habla realmente de la discapacidad.

Las redes sociales y la proliferación de medios digitales abrieron posibilidades que contribuyen a una mayor presencia y diversidad de lo que sabemos sobre los Paralímpicos. Esto, sin embargo, también implica mayores retos: ya no se trata sólo de si el tema se aborda o no, sino que tenemos que preguntarnos en qué tipo de medios, con qué propósito, a partir de qué narrativas y si se reproducen estereotipos.

Desde mi experiencia como mujer con discapacidad he notado que no importa de qué se esté hablando o de qué se quiera hablar, cuando a las personas con discapacidad se nos aborda en un medio de comunicación, la entrevista termina casi inevitablemente hablando de superación.

No es que no se pueda reconocer nuestra vida y esfuerzos, es que no debería ser lo único de lo que se hable. ¿Qué pasaría si se empezaran a enfocar las historias en otros puntos y se recondujeran las entrevistas por rutas que fueran más allá de colocar a la persona con discapacidad como fuente de inspiración?

El internet favorece la difusión del tema, amplía los alcances, propicia una visión más completa de las realidades porque en el espacio virtual cohabitamos quienes vivimos tal o cual realidad, quienes están cerca de ella y quienes tienen la posibilidad de la plataforma y el entrenamiento para hablar al respecto. Eso puede ser muy importante si se sabe aprovechar. Si llenáramos los medios digitales y convencionales con otros aspectos de lo que hasta ahora ha parecido una misma historia, seguro nos sorprenderíamos de ver de cuánta información se ha perdido el mundo por conformarse siempre con los mismos derroteros y los mismos enfoques.

Si indistintamente del tema a tratar, las preguntas en una entrevista terminan yendo a  buscar respuestas que validen que la persona es ejemplo de vida, vale la pena pensarlo dos veces antes de continuar. No porque la persona en cuestión no tenga cosas que decir al respecto de los obstáculos que ha atravesado, que son bastantes, y del esfuerzo que ha requerido llegar a sus metas a pesar de ellos, sino porque lo cierto es que tiene mucho más que decir.

La actualidad incrementa el riesgo potencial de adquirir una discapacidad, entre sociedades violentas y con tantas enfermedades con secuelas incapacitantes. Es increíble que aún no se tomen cartas en el asunto y no se esté pugnando por construir sociedades más justas e inclusivas. Esto pasa por los medios de comunicación sin importar su sello. El reto es superar los estereotipos, prejuicios y estigmas y observar, preguntar, profundizar. Contemos historias más justas y dignas: contemos historias que podrían ser las de todos nosotros.

 

Valeria Guzmán Díaz
Periodista, artista y activista. Estudió psicología en el Centro Educativo Lipro y la maestría en la Universidad Autónoma de Barcelona. Dirige “Círculo de expertas”, un proyecto de empoderamiento y liderazgo para mujeres con discapacidad.

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Publicado en: Voltear a ver

Un comentario en “La narrativa de la excepcionalidad: personas con discapacidad y deporte

  1. Excelente artículo en dónde se visibiliza no solo la discapacidad, sino la capacidad y rendimiento de personas que cumplen con protocolos deportivos exigentes y no se muestran sus logros y procesos para llegar a ellos.
    Fue decepcionante no ver las competencias en los canales de tv y solo se sabía cuándo alguno ganaba una presea. Yo me daba a la tarea de buscar en los canales digitales de las olímpiadas y obvio solo así podíamos acceder a apoyar a nuestros atletas de alto rendimiento.
    Falta igualdad y oportunidades en todos los sentidos.
    Gracias por compartir.

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