Discapacidad: los malentendidos del cuerpo aumentado

Idealizar un mundo en el que no existan el sufrimiento, la enfermedad, la discapacidad y el envejecimiento gracias a la tecnociencia trae consigo grandes riesgos. El filósofo francés Bertrand Quentin pide más humanidad y menos técnica.

Todas las mejoras técnicas prácticas que facilitan la vida diaria de las personas con discapacidad son bienvenidas. Sin embargo, hay que tener cuidado con que estas valiosas ayudas no provoquen la relativización de la minusvalía, o incluso su invisibilización, evitando así la atención que merece.

Ilustración: David e Izak Peón

Las innegables aportaciones de la tecnociencia

François Matheron es un filósofo francés que tuvo un derrame cerebral en noviembre de 2005. Lo que lo salvó para seguir pensando fueron las herramientas de la tecnociencia actual. En su libro, L’homme qui ne savait plus écrire [El hombre que ya no sabía escribir, 2018], el filósofo afirma:

Un día me enteré de la existencia de máquinas que te permiten escribir a través de la voz, sin ningún otro intermediario: basta hablar y la máquina hace el resto. Había entrado en el mundo del reconocimiento de voz; entonces pude volver a escribir sin saber escribir. Escribí L’homme qui ne savait plus écrire con mi dispositivo, el resultado es inmediato […] Si hubiera vivido en la época de Althusser, no hubiera podido escribir este texto ni ningún otro: por eso bendigo a los dioses y a mis padres, por permitirme existir hoy, es decir, en una época desconocida para Althusser y para Benjamin: la de la informática, la computadora y sus derivados.

Hay muchos otros desarrollos tecnocientíficos que ayudan a diversas discapacidades: teléfonos inteligentes para la discapacidad visual, adaptación del internet para personas con discapacidades, software para compensar trastornos "dis": disléxicos, disortográficos, dispráxicos. El software también apoya a los niños con autismo en su desarrollo a través de aplicaciones de entretenimiento educativo.

La explosión del uso de los sistemas de información digitales (internet y todas las redes sociales y de información) ha tenido un impacto considerable en la vida de personas previamente aisladas física y psicológicamente; por tanto, han aumentado sus posibilidades de cuerpo y mente.

Cuidado con la fantasía de erradicar la discapacidad

Estas innovaciones tecnológicas han contribuido a la relativización del propio concepto de discapacidad. Sin embargo, el hecho orgánico de la discapacidad palidece comparado con el impacto que tiene el contexto cultural, tecnocientífico y social que puede incapacitar o permitir su compensación efectiva.

Esto llega al punto de que el progreso médico ofrezca curas que antes no eran posibles: en un cierto número de casos, la ceguera y la sordera ya no son identidades definitivas sino que pueden ser "curadas" por nanochips, implantes cocleares, etc. Incluso imaginamos que los parapléjicos podrán volver a caminar con la ayuda de exoesqueletos apropiados. El aumento del cuerpo entonces vendría a desaparecer la discapacidad.

En medio de este torrente de discursos sobre el progreso científico y técnico, debemos, sin embargo, desconfiar de la fantasía de la erradicación definitiva de la discapacidad, una fantasía resultante de la medicina basada en la reparación y el aumento. En el transhumanismo, el sufrimiento, la enfermedad, la discapacidad y el envejecimiento se describen gradualmente como innecesarios e indeseables. Como si debiéramos someter la obsolescencia de nuestra especie. Sin embargo, esta no es una reflexión real sobre la condición humana, no se comprende la riqueza que siempre ha aportado a una sociedad el enfrentarse a la vulnerabilidad humana.

El riesgo de la invisibilización

Lo más grave de esto parecería ser que nos estamos enfocando en algo que no es la atención a la discapacidad. Las narrativas de la tecnociencia de reparación y aumento son un ardid, porque hay muchos tipos de discapacidades y aquellas para las que no habrá remedio se dejarán de lado. Colmado de grandes narrativas transhumanistas, el público se habrá anestesiado ante las dificultades reales de la discapacidad. Cuando el transhumanismo llama al hombre aumentado, la filosofía llama a la comprensión aumentada del hombre.

Las personas con discapacidad no padecen problemas físicos o psicológicos, sino la contaminación de su sentido de identidad y una dramática pérdida de confianza en sí mismas. En la vida no estamos aislados psíquicamente, al contrario, vivimos en la intersubjetividad, es decir, en el intercambio permanente de miradas e ideas, en la reciprocidad de la conciencia. Esta es la realidad que hay que tomar en cuenta.

Cuanto más grandes son nuestras deficiencias, más determinantes son las estructuras espaciales y arquitectónicas en la prevención, reducción o agravación de éstas. Y, mientras tanto, seguimos demasiado centrados en la tecnología y olvidamos la importancia de la accesibilidad relativa.

El disgusto transmitido por cualquier persona con discapacidad que se encuentre en una conferencia o en un auditorio donde "excepcionalmente" el ascensor esté roto, debe alertarnos sobre los peligros que trae consigo la costumbre de invisibilizar a las personas con discapacidad, dada la dependencia a una técnica universal. Porque en cuanto la técnica está mal pensada o es defectuosa, la discapacidad reaparece violentamente en un modelo social que pensaba que había llegado a su fin.

La lucha por la reducción de la discapacidad debe ser una lucha relacional: a través de nuestra actitud, cada uno de nosotros puede influir en el aumento o disminución de la discapacidad del otro. Por este motivo, hacemos un llamado a la desmedicalización y destecnicización del tema de la discapacidad.

 

Bertrand Quentin
Filósofo. Profesor titular en la Universidad Gustave Eiffel. Autor de Les invalidés. Nouvelles réflexions philosophiques sur le handicap (ediciones érès), ganador del premio Littré de l’Essai 2019.


Este artículo se publicó originalmente en The Conversation edición Francia.

Traducción de Eugenia Rodríguez.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Paradigma

5 comentarios en “Discapacidad: los malentendidos del cuerpo aumentado

  1. Se conoció un caso de un trasplante exitoso de una parte de una extremidad superior que provocó una fuerte prrdida de identidad del paciente al grado que prefirió su amputación.

  2. Esttá claro que el paciente que ya no podía escribir -muy distinto a ya no saber escribir- optó por la solución tecnológica contra un secretaria o mecanógrafa.

  3. Mi vecino paralítico acostumbra diariamente dar paseos en solitario montado en su silla de ruedas motorizada muy superior a la silla de ruedas tradicional y ya no se diga a las muletas.

  4. yo soy madre soltera y trabajo tengo una niña con discapacidad no camina no habla no se mueve me gustaria q me ayudaran a buscar una pension tenporal ya que yo cuidó a mi niña..

Comentarios cerrados